La nieta de Carrero Blanco ve "un disparate" pedir cárcel por tuits sobre su abuelo, y ha escrito una carta interesante donde reivindica a su abuelo, pero protesta por la acción de un Fiscal que parece sacado de los tiempos de Carrero. Este fiscal nos hubiera encarcelado a todos por cantar aquello de "¡Carrero, Carrero, que haces tú en el alero!!!". ¿Se acuerdan?.
La abundante producción de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales en sus tres décadas de existencia desde que José María Aznar la fundara en Valladolid cuando era Presidente de Castilla y León ha aportado un bagaje conceptual de indudable calidad al centro-derecha español de finales del siglo XX y arranque del XXI. Sus numerosas publicaciones, conferencias, seminarios y diagnósticos han tratado todo el abanico de problemas asociados a la organización de la vida pública de nuestro país con profundidad, rigor y coraje intelectual, siempre en defensa de los valores de la sociedad abierta, entre los que figura como pilar central la libertad. Si hay un legado del que Aznar puede sentirse orgulloso es la densa, constante y meritoria labor desarrollada por FAES.
He dicho muchas veces que la enfermedad nacionalista se cura viajando. Es más, el viajar enriquece tanto que cuando regresas a tu país, cosas que te hacían ver como normales las empiezas a ver como imbecilidades nacionales.
Al diputado Gabriel Rufián le ha pasado que tras haber criticado a Amancio Ortega y su método de trabajo, le han pillado vistiendo un abrigo de Zara y las burlas han sido épicas.
La tendencia a dispararse tiros en el pie es propia del soberanismo. Hubo un tiempo en que era práctica recurrente en ERC, donde existía una voracidad saturniana por devorar a los propios y los errores estratégicos se acumulaban. Hoy, esa incapacidad de mostrar una estrategia definida, sumada al gusto por complicarse la vida, empieza a ser la característica del nuevo partido surgido de las cenizas de Convergència.
La política en sociedades democráticas, se ha repetido hasta la saciedad, es en buena parte comunicación. La razón es simple y también es de sobras conocida: cuando los gobiernos dependen de la opinión, hay que conseguir que ésta se encuentre a favor del gobierno o de lo contrario las elecciones se pierden y el poder cambia de manos. Por consiguiente, la capacidad de comunicar eficazmente es una cualidad altamente apreciada en los candidatos a puestos de responsabilidad pública que han de pasar la prueba de las urnas. Se ha visto incluso como gobernantes dotados del suficiente carisma y dotes para la seducción de las audiencias compensan con estas virtudes una gestión deficiente y el Presidente Obama ha sido un arquetipo de este fenómeno. Un desconocido senador de Illinois, sin apenas experiencia en puestos relevantes y ajeno al establishment de Washington, consigue con su encanto personal y sus dotes oratorias convertirse en el hombre más poderoso de la tierra durante dos mandatos consecutivos contra todo pronóstico inicial. Después, las grandes expectativas levantadas por semejante derroche de magnetismo y de discurso inspirado han quedado en muy poco, pero se ha demostrado una vez más que el arte escénico puede compensar la ineficacia o la carencia de proyecto a la hora de alcanzar la cúspide de la pirámide institucional.
Me imagino la conversación de Luis Eguiluz, concejal del PP en el ayuntamiento de Bilbao, y Alfonso Alonso cuando éste se ha enterado de que su concejal había pedido quitar del callejero bilbaíno los nombres de Sabino Arana, La Pasionaria y Zumalakarregui. Y no tanto por convicción, sino por lo cutre que es una iniciativa de éstas en pleno proceso de solicitar presupuesto para llevar a la práctica la ley de la Memoria Histórica y el quitar la gallinácea del edificio gris de la Plaza Elíptica. Mientras Sáenz de Santamaría busca amigos, estos concejales buscan enemigos.