Es la candidatura de Mas pero va el cuarto. Esquerra ha podido elegir al cabeza de lista pero el presidenciable será el president, «com sempre ha fet la tieta». El soberanismo callejero ha tenido un papel determinante en esta unidad pero su voluntad ha sido doblegada, pisoteada y burlada, y su presencia en la candidatura es mucho más la exhibición de un trofeo de caza que la representación de un determinado poder político o moral.
El problema de Ada Colau y la moratoria para construir hoteles en Barcelona no es la regulación que el sector necesite o el modelo de ciudad que queremos. El problema, el drama de la izquierda, y muy especialmente de la izquierda salvaje, es que está tan acostumbrada a vivir de nuestras joyas que nunca ha pensado en cómo crear riqueza.
El domingo llevé a mi hija a la playa y al ver a la gente y lo que hacía pensé que es un milagro que las cosas nos hayan ido hasta ahora tan bien siendo una democracia. Si yo fuera político fomentaría el abstencionismo, en la confianza de que los más inteligentes sienten el impulso natural de votar y sólo hay que insistir a los más burros. Si ponderáramos el voto según el cociente intelectual de su emisor, nuestra democracia sería más avanzada. Si la ponderación se realizara según lo aportado en la declaración de la renta, seríamos una gran potencia mundial.
Aznar dijo que antes de romperse España se rompería Cataluña y no pudo ser más preciso su diagnóstico. Primero se rompió el PSC, y la que siempre había sido la primera fuerza municipalista de Cataluña saltó por los aires, dividida por el independentismo. Y ayer se rompió el corazón del catalanismo, el invento más sólido y estable de la política española desde la recuperación de la democracia. Es un hecho que a las próximas elecciones autonómicas, anunciadas para el 27 de septiembre, Unió y Convergència concurrirán por separado. Convergència considera que Unió es un lastre para su credibilidad independentista. Unió considera que es suicida la estrategia convergente de imitar a Esquerra, y que cuando los mítines de Mas se llenan de "estelades", las urnas se vacían de votos. Ninguno de los dos partidos quería aparecer como el que que rompía, pero los dos han ido tensado la cuerda hasta que la ruptura ha sido inevitable.
Vuelve la Barcelona pre. La Barcelona precolombina, vegetariana, dependiente de los ciclos lunares. La Barcelona truculenta de la posguerra, como si el desarrollismo no hubiera existido, ni la democratización de la proteína, ni la vacuna de la polio. Vuelve la Barcelona previa a su euforia, a su apertura al mar, al mar y al mundo, y vuelve una retórica que absurdamente creímos que la enseñanza general básica y la higiene fundamental habían dejado atrás.