La hija de la etarra

La etarra a la que han permitido salir de la cárcel para cuidar a su hija de tres años, a la que su padre etíope apuñaló y que salvó la vida de milagro.

La etarra a la que han permitido salir de la cárcel para cuidar a su hija de tres años, a la que su padre etíope apuñaló y que salvó la vida de milagro.

Ni los que más le odian son capaces de imaginar lo que este hombre puede dar de sí; ni a los más enfadados por su actuación política les podría caber en la cabeza lo que están a punto de contemplar.

Hay una España truculenta, resentida y vengativa; una España Puerto Hurraco, supersticiosa y negra, con el tic de la hoguera. Es la España que corre a insultar al criminal a la salida del juzgado y luego no se pierde ninguna revista o programa que haga de su crimen un espectáculo.

Lo peor no son los seis años de cárcel que le han caído a Iñaki ni es un alivio que haya sido absuelta Cristina. Lo peor no es ni siquiera lo que hicieran o no hiciera. Lo peor, lo dramático, lo intolerable es que la Infanta Cristina, entonces hija del Rey de España y hoy su hermana, se casó con un jugador de balonmano bajo el simple y absurdo argumento de que estaban enamorados.

El presidente Rajoy ha ganado los dos congresos de este fin de semana. En el suyo ha triunfado la placidez de la derecha jerárquica porque PP es el único partido en el poder y cohesionado. Tendrían que reflexionar los que todavía creen que, por no prestarse al espectáculo mediático como un mono de feria, el presidente "no hace nada".

Es mentira que el presidente Trump haya vetado o prohibido a los musulmanes. Es mentira y es una mentira difundida por una mezcla letal de mala fe, de ignorancia, y de esa estupidez tan occidental que no acaba ni cuando a merced nuestra propia inconsistencia nos matan.

El exdiputado de Convergència, Miquel Roca, publicó ayer un artículo en La Vanguardia lamentando el estilo brusco y grosero de Trump, contraponiéndolo a los modales de los viejos buenos tiempos.