No es broma lo de resucitar porque más que nunca y más que nadie ha resucitado el fantasma del odio, de las dos Españas pero por mucho que profane tumbas la Historia de España con mayúsculas está ahí y parecen querer reproducirla en la actualidad.
España es un Estado fallido con un presente hipotecado y un futuro inviable. Los hechos irrefutables son que tenemos una deuda de 1,2 billones de euros que no para de aumentar, un déficit presupuestario del 3% del PIB y creciendo, un PIB en caída, una tasa de paro del 14% y aumentando, y la creación de empleo desplomándose. Somos la única democracia en el mundo que ha tenido 4 elecciones generales en 4 años, no tenemos presupuestos generales ni objetivos claros que perseguir. Sufrimos intentos de golpes de estado por parte de nuestras propias instituciones y ejercemos un infinito buenismo hacia quienes nos invaden con violencia. El sistema de Seguridad Social está en quiebra y las pensiones son insostenibles, no siendo impedimento estos dos hechos para que el presidente en funciones, y sin control parlamentario alguno, anuncie que España va a aportar 150 millones de euros al Fondo Verde de la ONU, con la misma frivolidad y unilateralidad con la que utiliza el Falcon para ir a bodas de familiares. ¿De qué partidas presupuestarias, si no hay presupuesto; con quién ha acordado ese gasto; por qué 150 y no 200 ó 300 millones? Nos estamos acostumbrando a que el plagiador se pasee por el mundo postureando con nuestro dinero, con nuestro presente y con nuestro futuro.
Los comportamientos del ex fiscal del Caso Noós, Pedro Horrach, del ex fiscal de la Operación Nelson, Daniel Campos y de la ex Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, han dejado en un mal lugar la figura del Ministerio Público.
Recientemente, dos autores de la UniversidaddeStanford (Baron y Kreps) han integrado diversas perspectivas teóricas que complementan las aportaciones de la teoría del capital humano. Para explicar su modelo, imaginemos que es el responsable del Ejército de la Sección de promoción de tropa del Mando de Personal, con sede en el Cuartel General del Ejército en Madrid.
La verdad cada vez somos más pececitos, todos somos Gabriel y nos alegramos de que se haga justicia a una asesina a la que no se condenó por ser mujer y de color sino por cometer un asesinato con un ser indefenso, inocente, Gabriel que ojalá nunca se cruzara en su camino con la peor bruja de los cuentos. Pero ya está en su castillo porque las cárceles parecen hoteles de lujo con piscina, gimnasio, cuidados pero estoy con Ángel Cruz, padre de Gabriel al afirmar la sociedad está protegida sin ella en la calle y la vida de Gabriel ha servido para que nadie más sufra las conductas de psicopatía de quien carece de empatía y tanto daña. Pero Gabriel está más vivo que nunca en cada corazón, cada alma, cada persona noble, cada niño y mayor, cada hombre blanco o de color con alma limpia y cada noche vigilará a sus padres que tanto le aman porque el sigue muy vivo y nunca morirá en el recuerdo. Está en las personas, en la naturaleza, en el mar, en los pececitos, en el mar limpio y puro, en el campo verde.
Es incuestionable que la realidad supera a la ficción en muchas ocasiones. En Cataluña ya se ha llegado a ese punto, desde luego, podrían hacer un film para Hollywood y pienso que ganaría varios Oscars. No cabe duda ya, que el fanatismo ha impregnado a los separatistas hasta tal punto que los que quedan se niegan a aceptar la verdad y siguen inducidos en propagar el odio y usar los recursos públicos para atacar España, incluso desde sus puestos públicos, en lugar de acometer únicamente sus funciones en el horario de trabajo. Los Mossosindepes son un ejemplo inequívoco, pese a la grave crisis de inseguridad que padece Cataluña, porque siguen vulnerando una y otra vez la ley de diversas maneras y el Departamento de Asuntos Internos de los Mossos D’Esquadra (todo un fraude politizado), no mueve un dedo. Tampoco el Ministerio del Interior, dirigido por Grande-Marlaska, pese a las reiteradas quejas de la mayoría de agentes nacionales y a través de distintos colectivos policiales, quienes en muchas ocasiones sí son sancionados por denunciar cuestiones que no funcionan correctamente en los cuerpos autonómicos o en los cuerpos estatales.