Rubén Riós no es un cineasta simple, no es sólo actor y director, sino que se suma su excepcionalidad como persona, su empatía, su amor a la familia y a sus raíces orensanas y eso le hace GRANDE con mayúsculas.
Cataluña es una parte de España y cada metro cuadrado de España pertenece a todos los españoles, por lo que Cataluña es de todos los españoles, como lo es cualquiera otra parte de España. Este irrefutable axioma podrá gustar más o menos a los españoles que residen en Cataluña o a una parte de ellos, pero en el hipotético caso de que a una mayoría le disgustara*, ello no invalidaría el propio axioma. Es más, incluso si el rechazo al axioma fuera compartido por la totalidad de españoles que residen en Cataluña, llamados catalanes, tampoco ello bastaría para modificar dicho axioma. Por tanto, la remota posibilidad teórica de que una parte de España se separara correspondería decidirla a todos y cada uno de los españoles. Negar esto es negar la democracia y situarse de lleno en terreno totalitario.
Es falso que la exhumación de Francisco Franco dimane de un mandato de la Ley de Memoria Histórica, del Poder Legislativo, y de la sentencia del Tribunal Supremo.
Es espantoso, porque mis predicciones y las de unos pocos están pasando. Los violentos separatistas han declarado la guerra a España desde Cataluña con un ambiente guerracivilista, mediante las tácticas de guerrilla urbana, algo que han aprendido gracias a manuales kale borroka y la instrucción paramilitar de Mossos separatistas como Albert Donaire. Es por ello, que la situación es totalmente insostenible y de máxima tensión, ya que en estos momentos se buscan cabezas de turco que mueran por la causa secesionista en un enfrentamiento civil con otros ciudadanos o policías. Precisamente, por esta razón de peso, se recurre a la utilización de jóvenes y mayores alimentados en el odio a la patria para las acciones que más joden al prójimo, dicho mal hablado, tal y como ocurrió en tiempos pasados. La historia se repite por desgracia…
Un conjunto final de los factores a considerar son los relativos al coste de la formación y, especialmente, a aquellas acciones que la Institución puede tomar para disminuir estos costes.
No me gusta mentir y en la mayoría de las ocasiones, digo lo que pienso sin tapujos ni limitaciones, excepto aquellas que marca la ley. En esa línea, he de decir que no creo en la justicia y mucho menos en los jueces, independiente del respeto que alguno de ellos me pueda merecer. No veo como normal que una persona, por haber aprobado una oposición, se crea estar por encima del bien y del mal, por encima de lo divino y de lo humano y sobre todo se crea con derecho a reescribir la historia.
Se ha hecho viral un fragmento de un monólogo del cómico Andreu Buenafuente, de su programa Leit Motiv en #0. Búsquenlo y óiganlo: Ha hecho una exquisita perorata, parece ser que en serio, pero que tristemente no va a servir para nada, porque pretende ser equidistante entre la verdad y la falsedad, y cuando eso se produce, quien sale ganando es la falsedad.