Elecciones: regalando idiotez

Tan-tan-taaaan, tan-tan-taaaan, tan-tan-tan-tatáááááán... llegan las Navidades, llega la ilusión, llegan las reuniones familiares, llega el calor humano y la –aparente- concienciación de que nos estamos cargando el mundo, de que los más necesitados están a la vuelta de la esquina –cuidado si ayudas con preferencia a los españoles, y no a los extranjeros, refugiados o adoptados que no adaptados, no vaya a ser que te llamen racista. Llegan las fechas en las que todas estas cosas positivas se mezclan con las negativas: consumismo, estrés, nuevos propósitos obligados a jurar para olvidar en dos semanas, el dolor de tantos... y este año, elecciones generales. Como si no tuviéramos suficiente colesterol de falsedad por parte de algunos, empañarán nuestras fechas la hipocresía, las promesas imposibles y las caras sonrientes con puñales escondidos.


















