Carta abierta a un corazón patriota

Con más fuerza que nunca durante los últimos días, y quizás por una simple paradoja del destino en ese reparto de cartas aleatorio al que nos tiene acostumbrados la siempre sabia providencia, hemos podido experimentar y sufrir, en primera persona, uno de los grandes hándicaps con los que debemos lidiar de manera permanente y por desgracia, todos aquellos que, por una o mil razones, decidimos embarcarnos hace ya tiempo en caminos y senderos alejados de los cánones de corrección y buenas maneras que marcan los hegemónicos hilos del sistema.












