El mito del nacionalismo catalán y la tierra prometida

Edgar Sánchez Agulló | La Generalitat proclama estos días a los cuatro vientos el viejo anhelo independentista del nacionalismo catalán: la panacea de la tierra prometida, el estado de estados, volver a levantar fronteras donde durante siglos solo han existido lazos. La paradoja del país soberano en la Europa sin banderas. La tierra de nunca jamás que convertirá al pequeño principado en la cuarta potencia económica de la gran urbe continental.













