Ylenia Padilla se enfrenta a seis años de cárcel por un delito de odio contra los trans

«Mis palabras son muy desacertadas», dijo este jueves Ylenia Padilla, conocida por su participación en el reality Gandía Shore, ante la Audiencia Provincial de Madrid. Sus disculpas llegaban cinco años después de una bronca surgida en las redes sociales y amplificada por los medios de comunicación, durante la que empleó palabras como «basura humana», «enfermos» y «degenerados» hacia personas trans. Los insultos, proferidos principalmente durante un directo de Instagram, tenían en buena medida como objetivo a la humorista trans Elsa Ruiz, personada como acusación particular en el caso, que pide para Ylenia seis años de cárcel por delitos de odio, contra la integridad moral, lesiones psicológicas, acoso y amenazas. Mientras tanto, la Fiscalía solicita un año y nueve meses.

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Las declaraciones que han llevado a Ylenia al banquillo se remontan a octubre de 2021, cuando España se encontraba inmersa en un intenso debate sobre la ley trans, cuyo anteproyecto había aprobado el Gobierno apenas cuatro meses antes. La propuesta, que planteaba facilitar el cambio de sexo registral sin informes médicos, había provocado fuertes enfrentamientos políticos y un bronco debate social. Fue en aquel ambiente de agitación cuando la exconcursante de televisión, que había expresado públicamente su rechazo a la norma, protagonizó un intercambio de ataques en las redes sociales que terminó desembocando en un directo de Instagram seguido por alrededor de un millar de personas.

Lo que para la Fiscalía y la acusación particular fue una sucesión de ataques destinados a humillar a las personas por su identidad de género, para la defensa constituyó una explosión de rabia de una mujer que llevaba tiempo recibiendo insultos. «Lo que doña Ylenia hizo es injustificable, pero no tiene cabida en el delito de odio», defendió su abogado, que describió sus manifestaciones como «lamentables» y «vergonzosas». Sin embargo, insistió en que se produjeron como respuesta a quienes llamaban a su clienta «yonki», «puta», «zorra» o «cocainómana». Una serie de descalificativos recibidos durante «meses de muchísimo acoso» que la habrían llevado a lo que calificó de un «total colapso mental».

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La Fiscalía rechazó esa explicación. Durante sus conclusiones, el Ministerio Público sostuvo que no había quedado acreditada la campaña de acoso alegada por Ylenia y recordó que sus descalificaciones no se limitaron a quienes la insultaban. Como ejemplo, señaló que durante el directo de Instagram hubo usuarios que trataron de rebatir sus afirmaciones sin atacarla personalmente. Uno de ellos escribió: «Soy trans, no hago ningún mal». La respuesta de Ylenia, según expuso la fiscal, fue: «Tu colectivo es una basura humana».

Tampoco se trató de un enfrentamiento limitado a aquella retransmisión. En los días de mayor tensión, Ylenia también dirigió ataques personales contra Elsa Ruiz a través de Twitter, donde utilizó expresiones como «cerdo», «señor» o «Eduardo el yonko». Para el abogado de la humorista, estas descalificaciones demostraban un ataque a su identidad como mujer trans. «Podría haberle insultado de numerosas formas: estúpida, mala, fea o muy mala como cómica, pero se refiere a ella en masculino llamándola señor», argumentó el letrado.

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La defensa replicó que fue la propia Elsa Ruiz quien comenzó a interactuar con Ylenia y que los ataques se produjeron en ambas direcciones. Su abogado sostuvo que la acusada había quedado sometida a una presión constante, con cientos de mensajes ofensivos de personas que rechazaban sus opiniones sobre la ley trans. Apelando a la jurisprudencia de la propia sala, argumentó que no cualquier insulto pronunciado durante una discusión con una persona trans constituye automáticamente un delito de odio. También recordó que el directo de Instagram, objeto central del juicio, terminó con Ylenia llorando y pidiendo a quienes la escuchaban que no se tomaran en serio sus palabras.

Para la acusación particular, sin embargo, el verdadero alcance del episodio estuvo en sus consecuencias. Elsa Ruiz manifestó haberse sentido «ridiculizada» y con su dignidad «pisoteada» por los descalificativos. «No se ha atacado la ropa o el pelo de mi mandante, sino su identidad de género», insistió su abogado.

El letrado relató que la humorista comenzó a modificar sus rutinas por miedo a recibir insultos en la calle y que terminó delegando la gestión de sus redes sociales en su pareja ante la cantidad de mensajes ofensivos que recibía. Según la acusación, los ataques agravaron los problemas de salud que Ruiz ya padecía y desencadenaron episodios de ansiedad e insomnio. Todo ello contribuyó, según su versión, a un deterioro psicológico en una persona que ya atravesaba una delicada situación de salud, marcada por episodios tan graves como un intento de suicidio y un tratamiento psiquiátrico en régimen de internamiento.

Pero la defensa cuestionó que todos aquellos padecimientos pudieran atribuirse a Ylenia. Argumentó que Ruiz ya atravesaba problemas de salud previos y que no existía una relación probada de causa y efecto. Asimismo, puso en duda las pérdidas económicas que la humorista cifró en 8.000 euros, relacionadas con la interrupción de su actividad profesional durante dos semanas.

El representante de Ylenia también aseguró que Elsa Ruiz utilizó la notoriedad del enfrentamiento para promocionarse. Como ejemplo, señaló que aprovechó la atención recibida para anunciar «un monólogo a través de su cuenta de Twitter» y que posteriormente «participó en televisión con un rap dirigido contra Ylenia». La acusación particular, por el contrario, sostuvo que los ataques tuvieron tal impacto que Ruiz no había podido recuperar su anterior actividad profesional, que incluía espectáculos en vivo y participaciones en programas de televisión.

La polémica también terminó teniendo consecuencias para la propia Ylenia. Tras su paso por Gandía Shore, había logrado una gran notoriedad pública y reunido una comunidad de 800.000 seguidores en Instagram, haciendo de las redes sociales su modus vivendi. Sin embargo, tras los hechos objeto de este juicio, desapareció de la vida pública y cerró todas sus redes sociales en enero de 2022.

Los comentarios de Ylenia, pronunciados ante aproximadamente un millar de espectadores durante el directo de Instagram, adquirieron una dimensión muy superior. Fragmentos de la retransmisión fueron difundidos por terceros y reproducidos por medios de comunicación y programas de televisión. La Fiscalía destacó esa repercusión entre sus argumentos, mientras que la defensa rechazó que la amplificación realizada por personas y empresas ajenas a Ylenia pudiera agravar su responsabilidad. «A ver si ahora la calificación del delito va a depender de la revista Lecturas, Hola o Diez Minutos», ironizó su abogado.

Visiblemente nerviosa, Ylenia aprovechó su derecho a la última palabra ante el tribunal para reconocer lo desacertado de sus declaraciones e insistir en que no reflejaban su forma de pensar. «Durante toda mi vida pública he mostrado mi apoyo a las personas trans y gays», aseguró. «Mis palabras sobre el colectivo no fueron contra personas por razón de ser trans, fueron contra un grupo de personas que me acosan», añadió antes de reiterar que no había tenido «ninguna intención de instigar a la violencia o al odio». El juicio quedó visto para sentencia.

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