PSOEZ
No pertenezco a ningún partido, más bien partidas, políticas, pero me ha interesado la política desde niño, y ya ando por la decrepitud.
No pertenezco a ningún partido, más bien partidas, políticas, pero me ha interesado la política desde niño, y ya ando por la decrepitud.
Hace algún tiempo ví en internet un curriculum “abreviado” de don José Luis Ábalos Meco, creo recordar que de 88 páginas, donde se presentaba como un gran experto en cooperación, sobre todo con Hispanoamérica, y entre otras cosas, decía que había cursado estudios de Derecho en la Universidad de Valencia.
Vivimos en una especie de simulación, eso es lo más lógico que se me ocurre. Porque si me dicen que todo está siendo una inmensa broma pesada, tal vez me enfade, pero decididamente tampoco lo descartaría. Y es que quiero hablar de la enésima “misión humanitaria” con la que nos han regalado nuestras vedettes habituales: corrección política cubriendo promoción personal con electoralismo con un alto grado de pureza. Servir en caliente.
Están apareciendo últimamente partidos nuevos, que seguramente son necesarios, para rejuvenecer la anquilosada clase política que padecemos, y nuevos cargos públicos, algunos de ellos verdaderamente esperpénticos, además de ignorantes, en términos generales, y salvo honrosas excepciones.
Nunca he entendido la política laboral del PSOE. Primero atrajo hacía España a millones de extranjeros, con la asistencia sanitaria gratuita, las becas de comedor en los colegios públicos, los dos mil quinientos euros por cada nacimiento, etc., y ahora sigo sin entender sus últimas medidas, encaminadas a ¿lograr? el retorno voluntario de los extranjeros a sus países de origen.
La fiscal Verdugo, Fiscal del Odio de Málaga, con un apellido muy adecuado, sentará en el banquillo a los Padres don Jesús Calvo y don Custodio Ballester, y pide tres años de prisión para cada uno de ellos.
El Constitucional alumbró, con siete años de gestación, la Sentencia sobre el matrimonio homosexual, aunque más que de una Sentencia fundada en Derecho habría que hablar de una opinión sociológica, según la opinión minoritaria de una parte de la sociedad española, pero que es la que da más mal.