Este martes saltaba la noticia de la retirada de un busto dedicado al antiguo califa de Córdoba, Abderramán III, que se hallaba en la plaza mayor de la localidad de Cadrete, en la provincia de Zaragoza. La iniciativa partió del nuevo primer teniente de alcalde, que es del partido VOX. El argumento para justificar dicha retirada ha sido que esta escultura divide a los vecinos y que no representa adecuadamente a esa población.
El documento ideado por Jordi Pujol, la Agenda 2000, fue creado para desterrar el sentimiento español en las escuelas de toda Cataluña; y junto a este adoctrinamiento en las escuelas, se inició un plan para eliminar de la región catalana todo aquello que tuviese relación con España. En Barcelona teníamos tres plazas de toros, las calles se llenaban de gente que iba en masa a ver la tauromaquia, y se cerraron; y año tras año se han ido desplazando de la cultura popular todas aquellas tradiciones y festejos que pueden tener una mayor vinculación con nuestra cultura y creencias, como los belenes en Navidad, las ferias del caballo, las romerías, etc. ¿Qué queda en Cataluña de nuestras tradiciones? Bien poco, y cada año menos.
Conocí personalmente a Joseba Goikoetxea y a Genaro García Andoain. Fueron dos jelkides afiliados en la organización de Matiko. Con Goikoetxea fui detenido el 1 de abril de 1976. Fue persona clave en la salida del PNV de la clandestinidad. De Genaro recuerdo como nos contaba como la extrema derecha le puso una escalera en la fachada de su casa para asaltarla. A los dos los asesinó ETA. A Joseba delante de su hijo. Sí, los mató ETA a tiros. Y eso son palabras mayores y lo suficientemente graves para que Bildu lo despache diciendo frívolamente que no acepta la expresión ”matar fue injusto”. ¿Qué fue pues?. Joseba y Genaro engrosan la lista de quince ertzainas que el domingo 2 de junio fueron honrados con la inauguración de la sala Hemen Gaude en el Museo de la Policía Vasca en Arkaute con quince txapelas y quince fotografías de cada uno de estos servidores públicos víctimas de ETA como Genaro y Joseba. El lehendakari dijo: ”Sus asesinatos fueron una injusticia radical e injustificable”. En dicho acto estaban presentes todos los partidos salvo Bildu. Por no ir no fue ni EA, diluida su sigla en Sortu, desgraciadamente, sin marcar perfil en nada, usada como florero, formando parte ya de Sortu. Típica maniobra de los partidos comunistas que utilizan compañeros de viaje, los usan y los tiran como un kleenex. Lo malo, tras esta reprobable ausencia en un acto cívico institucional de homenaje y respeto, es que Bildu se queje que haya partidos que huyen de ellos como de la peste. ¿No se dan cuenta que siguen manchando ocho años después de la desaparición de ETA?. Como si fueran de Vox, han llegado a decir. Pero es que la dirección de Bildu no ha terminado de interiorizar un discurso moral, no solamente táctico siguiendo con sus matizaciones y con monsergas justificatorias sobre asesinatos que no tienen, ni tendrán, la menor explicación. Joseba y Genaro, y los otros trece ertzainas, no están con nosotros porque fueron eliminados por lo que Sortu y sus terminales mediática, apoyaron durante décadas camuflados en una estrategia sin alma llamada MLNV. Desgraciadamente su dirección, no su base, ni parte de sus elegidos, no terminan de asumir que mientras no se lo tomen en serio, por más que utilicen máscaras de todo tipo, parte de la sociedad no les va a admitir nunca ni justificar semejante pasado. Dan a entender que la dejación de las armas tras semejante reguero de sangre fue solo algo táctico y totalmente vacío de contenido ético, avalando recibimientos y estando ausentes de homenajes como los de Arkaute. Ante eso contratacan pidiéndonos que miremos al futuro. Es lo mismo que siguen diciendo los franquistas, pidiéndonos que miremos a otra parte. Su actitud es mala para esta sociedad que necesita en serio una reconciliación basada en valores no asentada en retóricas vacías porque no terminan de asumir que los derechos humanos son universales. Carecen pues de un discurso moral.
La Justicia escrita con mayúscula es ciega y su balanza y su espada simbolizan su búsqueda del equilibrio perfecto que debe caracterizar sus pronunciamientos y su voluntad implacable y serena de castigar el delito y a los que lo cometen. El proceso al “procés” ha quedado visto para sentencia y España, su futuro y es posible que hasta su misma existencia, se encuentran en las manos de siete magistrados que, paradójicamente, harán público después del verano un veredicto de enormes consecuencias políticas tras analizar los hechos de la causa con criterios estricta y objetivamente jurídicos ajenos a cualquier consideración de orden político. Es más, si los jueces que han escuchado pacientemente innumerables testimonios, examinado centenares de documentos y visto una larga serie de videos, se dejasen influenciar por factores ajenos a la reveladora realidad de los acontecimientos y los comportamientos que deben contrastar con lo previsto en el Código Penal, faltarían a su deber y pervertirían su trascendental función. En sus deliberaciones no deben olvidar en ningún momento que encarnan un poder del Estado independiente de los otros dos formales, Ejecutivo y Legislativo, y del informal que es la prensa.
Se habla mucho, acaso demasiado, en las televisiones de la joven drogaba con burundanga a su padre, abuelo, hermana pareja, amistades para, de este modo extraer dinero para su adicción al juego.
Las aguas del Manzanares corren bien revueltas. La villa en la que pensaba el mexicano Agustín Lara experimenta el mayor viraje de sus últimos cuatro años. El pasado mes de mayo nos dejó encomiables momentos, como el chotis que los líderes de VOX dedicaron a Manuela Carmena coincidiendo con la festividad de nuestro patrón San Isidro. Otros sucesos menos amables revelaron el auténtico espíritu progre, como el escrache que activistas antidesahucios protagonizaron en la pradera a una embarazadísima Begoña Villacís a dos días de dar a luz. Pero, ¿qué esperar de aquellos que son papistas para dar lecciones de moralidad, recordemos a Pablo Iglesias en los debates televisados realizando referencias bíblicas y con jersey y camisa de cuello vuelto, pero que cuando pierden elecciones se tornan violentos? Bajo la máscara de legítimos llamamientos a la Democracia, se desvela el oscuro objetivo de mantener a un colectivo de ciudadanos insatisfechos con el sistema y por ende, más que posibles votantes de Podemos. Pero que a nadie se le olvide: este tipo de comportamientos atentan contra una convivencia que mucho nos está costando hacer madurar en España. Menos mal que el pasado jurista de Manuela Carmena le ha otorgado una mayor sensatez como para no tener que acudir a estas alertas antifascistas a la andaluza.
El resultado electoral me ha confirmado que los votantes somos meros comparsas, convidados de piedra o, si lo prefieren, tontos útiles del sistema, que lo único que hacemos con nuestros votos es legitimar esta merienda de negros.