La puta del Rey

Confieso no haber leído la novela, ni visto la película correspondiente, pero no me hace mucha falta, la verdad.

Confieso no haber leído la novela, ni visto la película correspondiente, pero no me hace mucha falta, la verdad.

El feminismo moderno poco a poco está cayendo en el absurdo y poco a poco, abandonando las posiciones que legitimaron la lucha de muchas mujeres para que la condición femenina no fuera un motivo de exclusión arbitraria en la política o el mundo del trabajo, se está cayendo en un extremo peligroso: puesto que ser mujer era ser víctima, luego del lado de los “buenos”, seamos todos mujeres hablando en plural femenino o inclusivo y mutilándonos los genitales. Con ello, ya no hay mujeres como seres reconocibles, luego ya no hay mujeres… La Izquierda consigue lo que algunos machistas jamás lograron.

En estos días corre mucha tinta y abundan las declaraciones y contradeclaraciones del Gobierno y de los partidos de la oposición sobre la mesa de diálogo entre el Ejecutivo central y el de la Generalitat controlada por los separatistas. Si se analiza en términos estrictamente lógicos cuál puede ser el resultado de estas negociaciones bilaterales extraparlamentarias, la conclusión es que no existe margen para el acuerdo. Si la parte secesionista, presidida por un inhabilitado y compuesta por independentistas beligerantes, se empecina, como reiteradamente nos recuerda, en sus exigencias de autodeterminación y amnistía para todos los condenados por sedición, Pedro Sánchez, incluso si estuviera dispuesto a ceder, no podría hacerlo porque ni siquiera a una mentira bípeda como el actual inquilino de La Moncloa le está permitido saltarse la Constitución de manera pública y notoria.

Tras 40 años de una Constitución atea, que no podemos celebrar, sino analizar con un profundo sentido crítico, o mejor dicho, condenatorio, desde la filosofía, la teología y la historia patria.

Mentiría si dijera que me importa mucho que dos partidos del sistema, creados, fomentados y apoyados por el sistema, pacten o dejan de pactar. Me importaría sólo si eso fuera positivo para España, pero evidentemente positivo para España sería la desaparición inmediata de esos dos partidos tan culpables como los demás de la situación actual de nuestra patria. Así que harán lo que el sistema quiera que hagan ya que en el régimen nadie saca los pies del tiesto. Y lo recuerdo un 23 de febrero, 39 años después de un autogolpe de Estado que el sistema tramó y perpetró y que cuando se torció cargó las culpas en los militares engañados y traicionados. El sistema, como la banca en el casino, bueno, y fuera de él, siempre gana.

Con total seguridad afirmo yo no voy a la huelga el 8 de marzo. No es ningún desprecio a ninguna mujer sino las arcadas que me produce este feminismo fanático con el que no comulgo. Las que reivindican mostrando los pechos o haciendo sus necesidades ante instituciones. Las acomplejadas que pisotean al hombre muy lejos de la igualdad y lo cosifican como un mero objeto sexual a la moda Beatriz Gimeno, solo para sexo, que aconseja a la mujer con artilugios penetre analmente al hombre para la igualdad. Estas feministas están dando por c… todo el año, paradójicamente hablando. Sin argumentos sino con griteríos como las fieras.

Pensaba no volver a escribir de esta nota a pie de página en la Historia de España, pero su empeño en justificar la corruptela de su gobierno, su cobardía y es posible que hasta su traición a la Patria, me obligue a volver a las andadas.