En los USA se ha desatado una verdadera caza de piedras… de estatuas de personajes que, dicen, representarían un pasado vergonzoso y que deben ser derribadas y vandalizadas. Es la revuelta de los imbéciles que no suelen pasar de sus lecturas más allá del índice de un libro o de la consigna del líder que los pastorea, como buenos borregos que son.
El racismo existirá como problema importante y real en el mundo, mientras el sistema quiera que exista para utilizarlo como arma política, Como existirá el machismo, la homofobia y sus variantes xenofobia, transfobia, etc.
Pocas cosas me dan más asco, que las lecciones de moral que la izquierda quiere imponernos. Ni están legitimados, y ni mucho menos capacitados para otra cosa que no sea el mal. Poco a poco hemos ido aceptando, como normales, dichos, hechos y situaciones que no lo eran. Hemos sido testigos mudos de una transformación que de una forma silente nos era introducida, sin dar batalla alguna por pensar que eso no iba con nosotros. No nos hemos escandalizado, cuando deberíamos haberlo hecho, y ahora, todo aquel que alza la voz en forma de protesta, es estigmatizado y criminalizado. No aceptan el debate, dando cuestiones por zanjadas y cerrando toda posibilidad de disidencia. Nos venden la democracia y la libertad como valores absolutos, siempre y cuando pienses y aceptes su visión del mundo. Buscan consensos, allí donde solo hay adhesiones inquebrantables.
Podemos, disidencia controlada de manual, hoy amiguitos y arrejuntados al Psoe, el partido más corrompido, randa y criminal de Europa. Taimada, habilísima e interesada creación mediática, la Podemiaes el partido del poder actual, que deviene líquido, flexible y mutante. Partido lameculos de la agenda globalista, congrega en sí, apiñadas, todas las psicopatías genocidas de Soros, Gates y las fundaciones Rockefeller y Ford.
Esta semana han condenado a un arqueólogo vasco, Eliseo Gil, a dos años y tres meses de cárcel por falsificar un conjunto de piezas romanas del yacimiento del cual era director, el yacimiento de Iruña-Veleia (España). Concretamente, en los años 2005-2006, realizó sobre 476 piezas auténticas de cerámica unas inscripciones que adelantaban 800 años la aparición de palabras en euskera, así como representaciones de Cristo que pasaban a ser las más antiguas de la historia.
La política es un ámbito contradictorio, en no pocas ocasiones repulsivo, en el que se producen los fenómenos más extraños y enfocarla racionalmente equivale a no entenderla. De vez en cuando, sin embargo, en este barrizal de vanidad, codicia, mediocridad, ignorancia, cainismo e incompetencia, surge una figura exótica que no encaja con el paisaje desolado de la lucha despiadada por el poder, una voz resuena en llamativa disonancia por su vigor armónico y su timbre elegante con la desagradable cacofonía de un debate parlamentario que en España ha alcanzado cotas ofensivamente rastreras.
El comunismo es la negación de la democracia y, lo que es peor, es la negación de la libertad. Algo hemos tenido que hacer mal, muy mal, para que, en pleno siglo XXI, después de lo que sabemos y conocemos, después de los más de cien millones de muertos que provocó esa ideología maldita solo en el pasado siglo, después de los crímenes, abusos y violaciones cometidos en su nombre, después de tener sometidas a millones de personas a la ideología totalitaria más perversa que se haya dado sobre la faz de la tierra, todavía existan personas que presuman de ser comunistas y, además, intenten convencernos de que son demócratas ejemplares. Es incompatible ser comunista y ser demócrata. Es incompatible la libertad con el comunismo.