Del Teatro Barceló al Palacio Real de Madrid. El miércoles por la noche parece que hubo una fiesta privada a la que asistieron personalidades políticas de corte socialista y comunista. A la mañana siguiente, los miembros de Ciudadanos se mostraron indignados al descubrir que no habían sido invitados.
“Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.” (Mateo, 6:24)
Hasta hace poco llevaba 8 o 10 años con un viejo móvil, adquirido en Movistar, justo cuándo dejaron de regalarlos y que me costó la friolera de 27 euros. (Obviamente, el más barato que tenían).
Los hechos sucedidos en mi colegio electoral fueron rocambolescos en Santiago de Compostela. Toda mi vida votando incluso el año pasado y a la entrada me dicen me corresponde mesa 1. Cogen mi carnet y repiten mi nombre y apellidos. No introducen mi papeleta, me desvían mesa 3 y tocan mi carnet de identidad.
Asistimos a informaciones que nos producen desasosiego y preocupación, informaciones que hacen referencia a las actividades poco ejemplarizantes de nuestro Rey emérito, que nos causan alarma, como si nos cogieran de sorpresa y no conociéramos lo sucedido. Todos sabían del comportamiento poco ortodoxo del monarca y todos le reían las gracias. Aquí lo importante no era ser monárquico, era ser Juancarlista. Un "tío" muy campechano y cercano, que junto con el "tahúr del Mississippi" Adolfo Suárez, como acertadamente le llamaba el vicepresidente del gobierno de España Alfonso Guerra, hacían un tándem de campechanos, sobre los que giro el mito de la transición y a los que se adoraban como a becerros de oro.
A los amantes del futbol, la pandemia nos había puesto en jaque al tener la incertidumbre de saber si se retomaría la Liga o la que parece la competición más importante de todos los tiempos... la Champions. Fue el pasado 11 de junio cuando el balón comenzó a rodar en España y fue en ese momento cuando recuperamos un poquito la normalidad, aunque en este caso era la “nueva normalidad”.