El Islam tiene un problema aunque no todos los musulmanes sean islamistas. Igual que Alemania tuvo un problema, que en cierto modo todavía hoy está pagando, aunque no todos los alemanes fueran nazis. Es cierto que muchas de las víctimas de los islamistas son musulmanes, exactamente lo mismo que las primeras víctimas de Hitler fueron 600.000 judíos con padres, abuelos y bisabuelos perfectamente alemanes e indiscutiblemente patriotas.
Mientras los directivos de las entidades financieras se blindan con pensiones multimillonarias, a costa de los impositores; mientras los políticos se blindan con la pensión máxima de la seguridad social con solo dos legislaturas (8 años), el resto de los ciudadanos disfrutamos de una pensión decreciente, y encima con la espada de Damocles, permanentemente, de la viabilidad o más bien inviabilidad del sistema público de pensiones...
Tras los terribles ataques terroristas del ISIS en Barcelona y Cambrils, Carles Puigdemont se ha apresurado a declarar que estos trágicos acontecimientos no iban a alterar para nada su agenda separatista. Si algo han puesto en evidencia los luctuosos sucesos vividos en Cataluña ha sido que las serias amenazas que gravitan hoy sobre Occidente y su civilización requieren estabilidad institucional, unidad nacional y cooperación estrecha de todas las instancias públicas, tanto a nivel interno como internacional. El empecinamiento de los partidos integrados en Junts pel Sí en mantener su proyecto secesionista dilapidando esfuerzos y energías tan necesarios para enfrentarnos a los grandes desafíos de nuestro tiempo en un propósito absurdo, ilegal y destructivo, en lugar de concentrarlos en la lucha contra el yihadismo asesino y en la recuperación económica, por citar dos temas cruciales para los catalanes, demuestra la magnitud de su errónea percepción de las verdaderas prioridades de la sociedad que gobiernan.
Poco antes de ser asesinado por la Mafia, un periodista le dijo al juez Falcone que era muy valiente porque no tenía miedo. El juez respondió que por supuesto que tenía miedo y que ser valiente no significa no tener miedo sino tenerlo y continuar haciendo lo que pensamos que tenemos que hacer. En relación con esta idea, el neurocirujano y cocinero Miguel Sánchez Romera ha escrito que la bondad sin inteligencia no tiene ningún mérito.
Estaba fuera de Barcelona y vine corriendo a la ciudad. Me metí de lleno en el barrio del Raval, porque en Las Ramblas la policía barría pidiendo que se retirase todo el mundo. La Guàrdia Urbana, impotente, no podía gestionar los centenares de guiris perdidos boquiabiertos que pasaban por donde les salía de las narices. Los Mossos controlaban los accesos y hacían barreras. Todos los negocios cerrados a excepción de... de los que fumaban shisha en la calle, se reían y les importaba una puta mierda lo que estaba pasando, como si fueran pocos los muertos.
Muchas veces se habla del buenismo como la tendencia a creer que con buenas palabras y buenas acciones, y confiando en la bondad natural de todos los seres humanos sin excepción, se pueden arreglar todos los problemas del mundo. Podemos decir que es una postura bastante inocente, ingenua y sobre todo, peligrosa para quien la ejerce y para los de su alrededor. La bondad como cualidad mágica que lo soluciona todo, superstición, en definitiva.