Representantes y representados

No hay sistema electoral perfecto y la variedad de procedimientos para conformar la composición de las asambleas parlamentarias que existen en el mundo es muy amplia y obedece a criterios políticos y a tradiciones muy distintas. En España, la Constitución fija la provincia como circunscripción electoral y establece la proporcionalidad a la hora de determinar el número de diputados que corresponde a cada número de sufragios otorgados a los diferentes partidos. La Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), que data de 1985, especifica de manera detallada cómo asignar escaños a las fuerzas que concurren mediante la llamada ley d´Hondt, atribuyendo un mínimo de dos diputados a cada circunscripción provincial. Se favorece así a los grandes partidos frente a los pequeños y a las zonas del país más rurales y con menos población en comparación con las más urbanas y densamente pobladas. Otro efecto de este sistema es la sobrerrepresentación de los partidos nacionalistas, cuyos votantes están fuertemente concentrados en unas pocas provincias de elevado censo. Todos estos factores hacen que a opciones como Ciudadanos y Podemos un escaño les cueste mucho más caro en papeletas a nivel nacional que al PP o al PSOE o que partidos con un apoyo muy uniformemente distribuido a lo largo y ancho del territorio, como fueron UPyD o IU, obteniendo resultados mejores en términos globales que los nacionalistas, acaben teniendo menos escaños que éstos en el Congreso, lo que puede ser visto como injusto.


















