No aprendemos

De la misma forma que la aparición de unas pocas nubes en un cielo despejado son la señal de que se acerca una tormenta, empiezan a producirse hechos en el contexto de la tan cacareada recuperación económica que suscitan malos augurios. Es verdad que España está creciendo a un ritmo muy estimulante y que el Fondo Monetario Internacional ha mejorado nuestras perspectivas para 2018 en cuatro décimas, hasta un prometedor 2.8%, como también es cierto que se crea empleo a razón de medio millón de puestos por año y que las agencias de calificación han subido la nota a nuestra deuda. Sin embargo, en el primer trimestre del presente ejercicio, el paro ha aumentado en mayor proporción que en el del anterior, invirtiendo una tendencia positiva desde 2013 y, lo que es más preocupante, en términos interanuales la ocupación en el sector público ha crecido más que en el privado, el doble para ser precisos, rompiendo asimismo una evolución que venía siendo la contraria a partir de la crisis.

















