Borrell

Josep Borrell ha sido el primer acierto de Pedro Sánchez. Un acierto que, aunque ahora parece obvio, no era fácil tener la idea. Borrell es un catalán con prestigio en Europa y con una idea de Cataluña y de España que parte de la realidad y no del complejo. Su altura intelectual es indiscutible, y su vanidad siempre la ha puesto en favor de su obra y nunca de su persona, como fue el caso de su predecesor en el cargo, un Margallo tan ansioso por parecer siempre el más listo de la clase que se olvidó de que su cometido era España y permitió que un Romeva cualquiera -porque Romeva es un cualquiera- le acabara ganando la batalla de la propaganda internacional del proceso independentista. «La internacionalización del conflicto», dijeron. Y mientras Margallo se miraba al espejo, lo consiguieron.


















