El Rey ni reina ni modera; solo cobra

Ayer escuché el discurso del Rey, con el respeto que merece la Jefatura del Estado…, más bien que me merecía.

Ayer escuché el discurso del Rey, con el respeto que merece la Jefatura del Estado…, más bien que me merecía.

Decía el actual Presidente del Consejo General del Poder Judicial, que teníamos una Justicia acostumbrada a perseguir a los robagallinas, es decir la criminalidad de bagatela, los juicios de faltas y demás chorradas.

Hoy es un día de llanto y de oración, para quienes somos católicos, y de cariñoso recuerdo para los demás. También de acompañamiento, aunque sea en la distancia, y por medio de nuestras oraciones, a los padres, familiares, novio, amigos y compañeros de doña Laura Luelmo, esa joven valiente y ejemplar, que buscaba labrarse un futuro, tras acabar brillantemente su carrera, realizar un máster, y demostrar una competencia y vocación docente, fuera de toda duda.

Cumplimos cuarenta años de Constitución, ¿pero a qué precio…?

Nací en Laguarres, provincia de Huesca, y me educaron mis padres, como debe ser y es ley natural, y fui desasnado por dos extraordinarios Maestros Nacionales, don José y doña Carmen, para quienes guardo un respetuoso recuerdo, pues ambos están ya fallecidos, al igual que mis progenitores, que toda su vida se sacrificaron para que no nos faltara nada, ni a mi hermano ni a mí.

Dicen que no se pueden mezclar las ovejas churras con las merinas, pues son dos razas distintas, cada una de su padre y de su madre.

La llegada a Valencia del “Acuarius”, con sus seiscientos y pico inmigrantes, a los que se trató mejor que a inversores extranjeros, produjo un indudable efecto llamada, que estamos notando todos los días.