Nosotras parimos, nosotras decidimos

Este es el lema de las abortistas españolas, y posiblemente de todo el mundo.

Este es el lema de las abortistas españolas, y posiblemente de todo el mundo.

Según los datos oficiales, algo más de un millón y medio de extranjeros cotizan en España, en el régimen general de la seguridad social…
Se calcula que hay entre ocho y diez millones de inmigrantes, entre legales, irregulares y mediopensionistas.

En plena cuesta de enero, donde dicen que a todos nos baja la moral, y hasta la libido, además de tener que empezar a pagar “el alquiler” tributario de nuestras propias viviendas, empiezo a indignarme con una de las figuras más frecuentes pero desconocidas de la fauna nacional: el gorrón hispánico.

Nunca hay que alegrarse de las desgracias ajenas, pero en este caso voy a hacer una excepción.

Desde la llegada al poder, en circunstancias nunca aclaradas, de un tal Zapatero, muy conocido en Venezuela, y de desgraciada memoria en España, ha proliferado la legislación “en favor” de la mujer, que teóricamente pretende ayudar al sexo “débil”, como si los hombres fuéramos el sexo fuerte, cuándo es todo lo contrario.

Siempre digo que solo quiero tener los mismos derechos que un inmigrante ilegal en España…, y la gente me mira conmiserativamente, con cara de circunstancias, y pensando que se me ha ido la olla, o que estoy pasado de rosca.
Pues es la verdad.

Esta mañana desayunando en una cafetería, mientras ojeaba el diario local, por pocos me da un ataque de ira, cabreo y ansiedad, al ver las ridículas penas que están aceptando los acusados que se están declarando culpables, convictos y confesos, en el llamado “caso Plaza”, el mayor latrocinio de dinero público en Aragón: unos 180 millones de euros que se dice pronto, o 30.000 millones de las antiguas pesetas…