Un ajuste de cuentas entre clanes gitanos acaba con un muerto a tiros en un centro comercial de Madrid

Un hombre de 46 años de edad y nacionalidad española ha sido asesinado a tiros dentro de su vehículo en el distrito madrileño de San Blas, frente al centro comercial Las Rosas. El crimen ha ocurrido en la plaza de Alsacia sobre las 15.30 horas, según Emergencias Madrid. El autor del homicidio ha disparado desde otro coche donde ocupaba el asiento de copiloto. Previamente, otro turismo ha golpeado al coche de la víctima mortal obligándole a parar.

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El suceso ha ocurrido en torno a las tres de la tarde en la avenida de Guadalajara esquina con la plaza de Alsacia, al este de la ciudad de Madrid, frente al centro comercial Las Rosas, en el barrio de San Blas. Una de las balas ha golpeado el cristal de la entrada del metro. La mecánica de los hechos ha convencido a la policía de que se trata de que un crimen premeditado, según han explicado fuentes de la Jefatura Superior de Policía. “Todo indica que han ido a por él”, han dicho.

La policía ha explicado que la víctima, de quien no se ha dado la identidad, pero sí que nació en 1975 y que es de nacionalidad española, circulaba en un Citroën C-5 gris por la avenida de Guadalajara, presumiblemente cerca de su domicilio. Súbitamente, otro coche le ha embestido fronto-lateralmente con gran violencia, muy cerca de la puerta del conductor. Inmediatamente, ha llegado el coche de los pistoleros, del que se han bajado varias personas y han abierto fuego contra el accidentado. El cuerpo de la víctima presentaba varios impactos, según ha contado el Samur

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Los dos turismos implicados en el asesinato han huido tras los hechos. Las primeras hipótesis apuntan a algún tipo de ajuste de cuentas entre grupos rivales, y descartan que la muerte se debiera a una discusión por motivos de tráfico. Los vecinos se han concentrado inmediatamente después de lo ocurrido en las calles de alrededor de la zona precintada, asustados por el ruido del tiroteo. Algunos de ellos, que pudieron ver a la víctima antes de que llegara la policía, hablan de un arreglo de cuentas del clan conocido en el barrio como Los Milagrones. “Esto no se acaba hoy, ya verás como dentro de un tiempo va a pasar algo más”, comenta una vecina que no quiere ser identificada por miedo a represalias.

Un funcionario del Samur que no estaba de servicio en ese momento ha presenciado de cerca los hechos, a unos 60 metros de distancia. Este sanitario se encontraba atendiendo a una joven que había sufrido un accidente con una moto en una plaza cercana, cuando, de pronto, escuchó un fuerte golpe, voces y, seguidamente, los disparos. Esta persona ha sido la primera en acercarse a la víctima, que se encontraba en parada cardiorespiratoria, la ha sacado del coche y le ha practicado las maniobras de reanimación, hasta que no ha podido hacer más por la vida del herido. El sanitario ha observado varios impactos de arma de fuego.

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A la zona se han desplazado unidades del Samur, Policía Municipal y agentes de la Policía Científica y de la Brigada de Homicidios, que se ha hecho cargo de las investigaciones. Mientras se encontraban allí, se ha acercado un grupo de entre 8 y 10 personas de la etnia gitana, entre ellas las hijas de la víctima, que han plañido y han lamentado la muerte. “Me lo han matado”, decía una de ellas, según agentes presentes en la zona en ese momento. Minutos después se han dispersado.

Una pedida de mano entre dos clanes de una etnia que no podemos decir acaba con dos muertos