Un alcalde prohíbe el kebab: 'Ya hay demasiados: no forma parte de nuestra tradición judeocristiana'

El alcalde francés de Béziers (elegido con el apoyo del Frente Nacional) declara la guerra a esta comida rápida porque "no forma parte de nuestra tradición judeocristiana" y "ya hay demasiados".
"Cuando hay muchos inmigrantes es que hay demasiados (...) Y, en cuanto a la alimentación: hay demasiados kebab. (...) Así que si quieren abrir nuevos kebab en esta ciudad, cuando ya hay una veintena, diré que no (...) No forma parte de nuestra tradición judeocristiana". Así de rotundo se mostraba el alcalde Robert Ménard respecto a esta comida rápida, con adeptos por todo el mundo.
Las declaraciones formaban parte de un reportaje en profundidad del canal France Info en Béziers. En esta ciudad al sur de Francia, de unos 72.000 habitantes, gobierna desde 2014 Ménard, fundador de la asociación Reporteros Sin Fronteras y elegido alcalde gracias al apoyo del Frente Nacional. Tras la emisión del reportaje, Ménard se reafirmó en su opinión sobre los establecimientos de este famoso plato de carne de cordero, popularizado en Europa -especialmente en Alemania- gracias a los inmigrantes turcos. "Lo asumo. No quiero que Béziers se convierta en la capital del kebab. ¡Estos comercios no tienen nada que ver con nuestra cultura!"
Por supuesto, la polémica estaba servida. Cientos de usuarios se lanzaban a preguntar a la autoridad dónde estaba la relación entre La Meca y el kebab, qué platos formaban parte de la cultura culinaria francesa, cuándo iba a prohibir también los McDonalds o qué le parecía a la idea del disfraz de Halloween kébab. Alguno incluso se preguntaba cómo se castigaría la venta clandestina de kebab. Como amable venganza y como prueba del sentido del humor francés, uno de estos internautas indignados, Babtiste Fluzin (que, quién lo iba a decir, es director creativo de una agencia) , ha organizado un Festival Internacional del Kebab y del Gyros (así se llama la versión griega del invento calórico, carne asada en pan de pita), que se celebrará el 5 de mayo de 2016 en Béziers.
"Vengan a pasar un día bajo el signo de la salsa blanca, harissa (una salsa picante típica de Marruecos y Túnez) y samurai. A escuchar música y practicar bailes orientales, a descubrir los kebabs vegetarianos y a participar en una degustación de kebab . Una gran fiesta popular que el alcalde ha aceptado celebrar", reza la invitación.
El alcalde, mientras tanto, sigue en sus trece, diciendo que él no tiene nada en contra de tan querido (y socorrido) alimento pero que, simplemente, eso no es Francia. No es la primera vez que se menciona las maldades del kebab. En Italia, en 2009, se aprobó una ley que prohibía comer kebabs en la calle con la excusa de "proteger el patrimonio cultural" patrio. Más recientemente, el mes pasado, el primer ministro húngaro Viktor Orban defendió, según recoge un periódico húngaro, que "estaba muy contento de tener kebabs en las principales calles de Budapest" y que "no tenía nada en contra de la comunidad islámica". Eso sí, añadió: "los países tienen el derecho de tener a muchos musulmanes si así lo quieren. Nosotros no queremos y estamos en nuestro derecho".
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