Bandas Latinas: se dispara la venta de machetes en Madrid
Un pandillero afín a los Trinitarios, de 16 años, pasea junto a su novia por el centro comercial Islazul. Lo hace ajeno a miradas indiscretas, sin saber que un miembro de los Dominican Don't Play (DDP), de 18, hace un rato que los sigue. Ambos se conocen, han sido compañeros de instituto y el más pequeño, como declarará el mayor después, le ha hecho la vida imposible fuera y dentro de las aulas. Tanto, que el afectado se habría unido a la banda rival con el objetivo de ajustar cuentas con sus acosadores. Uno de ellos está a solo unos pasos, desprevenido, ocasión perfecta para consumar la venganza. El atacante no lo duda, entra en una armería de la gran superficie y compra un bolomachete de 50 centímetros de hoja.












