Todo por la pasta: el número de prostitutos se triplica en España desde el inicio de la crisis

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Rodrigo lleva una doble vida. Por el día es un aplicado estudiante de Publicidad en Madrid. Pero cuando cae la noche vende besos, abrazos y caricias por dinero. Los músculos y la belleza de este joven de 22 años son apetecibles para muchas mujeres y hombres, pero sólo están al alcance de quienes pueden pagar 300 euros por un apasionado encuentro de una hora. Sí, Rodrigo es prostituto. Chapero. Gigoló. O como le gusta que le llamen: "Soy un puto".

Como él, muchos jóvenes universitarios se han convertido en profesionales del sexo de pago por el alto nivel de desempleo (53,7% en los menores de 25 años) y para poder pagarse las tasas universitarias, que en la Comunidad de Madrid han subido un 65%. "Hace dos años pagaba 900 euros de matrícula. Ahora me cuesta más de 2.000 y mis padres no se lo pueden permitir. Hace una año decidí prostituirme porque vi que era la manera más fácil de conseguir dinero para seguir estudiando", cuenta Rodrigo. Su familia no sabe a qué se dedica. Su padre está jubilado y su madre es asistenta en paro. "Les dije que después de clase había encontrado un trabajo en unos almacenes y como coartada para las noches que paso fuera de casa creen que trabajo de gogó en varias discotecas".

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El oficio más antiguo del mundo ha aumentado un 30% desde que comenzó la crisis, en 2008. Así lo confirman los estudios elaborados por la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) y Médicos del Mundo. En este porcentaje entran sobre todo chicas, pero no sólo ellas han recurrido al sexo de pago por la situación económica. Iván Zaro ha realizado diversos estudios sobre Trabajadores Masculinos del Sexo para el Ayuntamiento de Madrid y la organización Ahora Más. "El número de hombres que se prostituyen se ha triplicado en España. Aquí tenemos aproximadamente 4.000 chaperos".

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