Cuidados de un barco en invierno
Quienes ya disponen de cierta experiencia marinera, conocen de primera mano los riesgos que el invierno conlleva para las embarcaciones de carácter recreativo. Y es que lo habitual es que la mayoría de lanchas y yates permanezcan sin uso durante la época invernal. Pero eso no quiere decir que esas embarcaciones no precisen de cuidados e incluso de algún tipo de operación de mantenimiento.
De la mano de los profesionales de la tienda náutica Argonáutica, vamos a explicar a los navegantes que se enfrentan a su primer invierno qué es lo que deben hacer con sus embarcaciones para evitar sorpresas a la llegada de la primavera.
Si se va a utilizar la embarcación, basta con tomar algunas precauciones adicionales
Antes de empezar, aclaramos que si se va a usar la embarcación con cierta regularidad en invierno, además de los cuidados habituales, solo es preciso adoptar tres precauciones adicionales:
- En caso de lanchas y botes, dejar siempre la embarcación cubierta con una lona para protegerla de la lluvia.
- Vigilar especialmente la consistencia de los amarres: incluso con el barco en puerto, un temporal fuerte puede hacer que se suelten o rompan, caso de que el número de amarres sea insuficiente o las maromas se encuentren en mal estado.
- Comprobar periódicamente el estado de la batería y recargarla si es preciso: las bajas temperaturas invernales provocan que las baterías pierdan capacidad de carga y, por tanto, que se descarguen totalmente con gran facilidad.
¿Dónde dejar la embarcación durante el invierno si no vamos a utilizarla?
Pero el caso más frecuente es que no vayamos a usar la embarcación recreativa durante la última etapa del otoño, el invierno y la entrada de la primavera. Por tanto, hablamos de un largo período de entre 5 y 6 meses de duración.
¿Y qué hacer con nuestro barco durante todo ese tiempo? Veamos de qué alternativas disponemos:
La marina seca
Las marinas secas son instalaciones específicamente diseñadas para guardar embarcaciones de pequeña eslora en tierra. A cambio de una cuota mensual, el personal de la marina seca sacará la embarcación del agua, la custodiará y realizará todas las tareas de limpieza previa, control, cuidado y mantenimiento.
Evidentemente, esta es la opción más recomendable y también, con mucha diferencia, la más cara.
Guardar la embarcación en tierra, preferentemente bajo techo
Si disponemos de espacio bajo techo para guardar la embarcación (o tenemos la opción de alquilar uno), esta alternativa es muy interesante. De esta manera, el barco estará protegido de la humedad ambiental, del agua de lluvia y del frío extremo.
Dejar el barco amarrado en el pantalán
La última opción es dejar el barco amarrado en su pantalán habitual del puerto deportivo. El gran problema es que el barco estará expuesto, durante muchos meses, a las inclemencias del tiempo y a la acción del agua salada y los organismos vivos que se adhieren a la parte sumergida del casco.
Tareas de cuidado y mantenimiento invernal
Veamos cómo conseguir que nuestro barco sin uso invernal esté en las mejores condiciones a la llegada del buen tiempo. Estas tres primeras operaciones son comunes a todas las embarcaciones:
1. Limpieza previa
Antes de guardar o dejar amarrado el barco, debemos limpiarlo a fondo, tanto por dentro como por fuera.
Debemos eliminar toda la suciedad, el salitre, el óxido, las algas y otros residuos que puedan afectar a la estructura, el motor, la hélice, la cubierta y el casco. Para el casco, lo más recomendable es que un profesional ponga el barco en dique seco y proceda a dejar como nueva la obra viva.
2. Revisión
Debemos revisar el estado de conservación de todos los elementos y sistemas de la embarcación: el casco, el motor, la batería, la bomba de achique, las luces, los instrumentos, los cabos y las velas. Si detectamos algún problema, debemos subsanarlo.
3. Protección
En todos los casos es imperativo desconectar los bornes de la batería. Si no lo hacemos, lo más probable es que en primavera nos la encontremos dañada de forma irreversible.
Si la embarcación va a quedar amarrada en su pantalán, debemos protegerla debidamente con una funda o lona. Además, es imprescindible reforzar debidamente los amarres: en verano podemos permitirnos cierta relajación a la hora de amarrar, pero en invierno esto supone un riesgo cierto.
Y, por supuesto, jamás dejaremos sumergido el motor de una embarcación amarrada.
En adición, las siguientes operaciones son imperativas en los barcos que durante el invierno quedan amarrados o en dique seco a cielo descubierto:
4. Supervisión
Realizaremos inspecciones periódicas y comprobaremos que todo sigue en orden. Si nos resulta imposible, busquemos a una persona que lo haga por nosotros y nos informe de cualquier incidencia.
5. Repetición de los dos primeros pasos tras el periodo invernal
En el caso concreto de barcos amarrados o expuestos a la intemperie, antes de hacernos a la mar de nuevo, repetiremos las operaciones 1 y 2.
Tras el invierno, una operación adicional en todos los casos es la comprobación del estado de la batería: lo más probable es que su voltaje sea bajo, por lo que habrá que recargarla.
Finalizamos con una información dirigida a aquellos navegantes que realizan por sí mismos las operaciones de cuidado y mantenimiento de sus embarcaciones: en la tienda online de Argonáutica disponen de más de 40 000 accesorios, repuestos y artículos motonáuticos, todos ellos de primera calidad, con envío rápido y a precios imbatibles.












