La nueva tasa de alcohol: si bebes y conduces, Pedro Sánchez te quitará el coche
El Pleno del Congreso debatió este martes y votará el jueves la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Socialista para reducir el límite de la tasa máxima de alcohol permitida a todos los conductores de vehículos, motorizados y no motorizados, a 0,2 g/l en sangre y 0,1 mg/l en aire espirado, prácticamente la mitad de lo ahora autorizado.
¿Cuáles son los efectos del alcohol?
El alcohol es una sustancia psicoactiva que actúa como depresor del Sistema Nervioso Central. Su consumo se asocia con el desarrollo de diferentes enfermedades; pero además de secuelas crónicas, su ingesta puede provocar alteraciones inmediatas en diferentes aptitudes y comportamientos.
"El alcohol produce distintas alteraciones en primer lugar sobre la percepción y la concentración", explica Guadalupe Blay, responsable del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Tras el consumo de bebidas alcohólicas no solo disminuye la capacidad de reacción y los reflejos, sino que se ve afectada la agudeza visual, se calculan peor las distancias, se tiene una mayor sensibilidad a los deslumbramientos y se perciben peor las señales de tráfico porque puede darse una visión en túnel, señala la doctora. "También se ven afectadas la coordinación y la toma de decisiones", añade. Por otro lado, el alcohol también genera una falsa sensación de seguridad, lo que puede llevar a una conducción menos prudente.
¿De qué depende la tasa de alcoholemia?
La tasa de alcoholemia mide la cantidad de alcohol en sangre. Depende de distintos factores, como la cantidad de alcohol ingerida, la graduación de la bebida, el peso y el sexo de la persona o el tipo de la bebida que se ha tomado. Pueden influir también factores como la fatiga, la ansiedad, el estrés o si se toma con el estómago vacío. "La edad también influye", aclara Blay. "Los menores de 18 años y los mayores de 65 son más sensibles a los efectos del alcohol".
También es importante la rapidez con la que se ingiere el alcohol. "La misma cantidad de alcohol no produce la misma alcoholemia si se toma progresivamente a lo largo de un día que si se ingiere de forma rápida, en una o dos horas. Es mucho más alta cuando se bebe de forma rápida, concentrada en el tiempo", explica Laura Orio, directora del Grupo de Investigación sobre Psiconeuroinmunología de los trastornos por consumo de sustancias de la Universidad Complutense de Madrid
¿Qué relación hay entre alcohol y accidentes?
Según datos de la DGT, el alcohol es uno de los factores de riesgo más frecuentemente implicados en los accidentes de tráfico. De hecho, está presente en entre el 30% y el 50% de los accidentes mortales. A medida que aumenta la cantidad de alcohol en el organismo también lo hace el riesgo de accidente. Según la DGT, con una alcoholemia de 0,5 gramos de etanol por litro de sangre se multiplica por dos el riesgo de sufrir una colisión. Con 0,8 g/l el riesgo es cinco veces mayor.
Las alteraciones que se producen con una alcoholemia de entre 0.3/0.8 g/l son notables, explica Laura Orio. "Se produce excitabilidad emocional, hay euforia pero también relajación y disminuye la agudeza visual". Con estos niveles de alcohol en sangre se da "una reacción general más enlentecida, se alteran los reflejos y se reduce la capacidad de juicio, que es importante para la conducción. También puede haber alguna alteración motriz y se da también impulsividad y sobrevaloración de las capacidades que uno tiene", explica Orio.
Con una tasa mayor de alcoholemia, con niveles de entre 0,8/1,5 g/l "ya estamos hablando de una embriaguez importante, los reflejos estaán muy perturbados y las respuestas muy ralentizadas. Puede haber problemas importantes de coordinación, de control, dificultad para concentrarse y para mantener la atención. También para concentrar la vista. Se produce además una disminución de la vigilancia y una reducción muy importantante de la percepción de riesgo", añade.
¿Cuánto es un 0,2?
Aunque, como hemos dicho, la tasa de alcoholemia depende de distintos factores, las estimaciones de la DGT señalan que para un hombre de entre 70 y 90 kilos de peso, un tercio de cerveza de 330 ml y 5º supone una tasa de entre 0,21 y 0,28 gramos de alcohol por litro de sangre. Un vaso de vino de 100 ml y 12º supondría una tasa de entre 0,16 y 0,20 mientras que un vaso de licor de 45 ml y 23º supondría una tasa de entre 0,13 y 0,17. En el caso de una mujer de entre 50 y 70 kg, un tercio de cerveza supone una tasa de entre 0,34 y 0,48. Un vino daría entre 0,25 y 0,35 y un licor supondría una tasa de 0,21 y 0,30.
Tanto la DGT como los expertos consultados coinciden en señalar que la única tasa realmente segura es 0,0 g/l. "Ningún consumo de alcohol es inocuo", expone Albert Espelt, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología, quien subraya que al volante no se debería tomar ni una gota de alcohol.
En su opinión, lo más importante de decisiones como bajar la tasa de alcoholemia permitida es el impacto que esta medida tiene "en la desnormalización del consumo de alcohol".
"Se ha demostrado que la disminución de las tasas implica una bajada general del consumo de alcohol. Esto supone que vamos a tener a menos adolescentes expuestos a padres que se toman una cerveza habitualmente, porque ya no podrán hacerlo si luego tienen que conducir. Esa contribución a la desnormalización del consumo de alcohol es muy positivo en una sociedad que sigue viendo como normal que el alcohol esté presente por todas partes", reflexiona.
¿Cuándo se empiezan a notar los efectos del alcohol?
Puede empezar a detectarse en sangre prácticamente de forma inmediata, a los 5 minutos de haberlo ingerido. El máximo nivel de detección se sitúa entre los 30 y los 90 minutos siguientes. Según la DGT, una persona con un nivel de alcoholemia de 1g/l puede necesitar entre seis y 10 horas para que su nivel de alcoholemia baje del nivel máximo permitido.
Fuente original: El Mundo
Un conductor, detenido por dar positivo en todas las drogas del 'narcotest'












