El 'procés' aumenta un 66% el consumo de opioides en Cataluña

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Los analgésicos opioides, fármacos potentes que reproducen los ancestrales efectos del opio -adormecen el dolor e inducen una adictiva euforia-, diseñados para tratar en cortos periodos de tiempo dolores muy intensos, han multiplicado en los últimos tiempos su presencia en Cataluña.

Los medicamentos son recetados de forma generalizada desde hace casi un decenio en los centros de asistencia primaria de toda España, prescritos inicialmente para pacientes terminales, con dolor óseo, o articular crónico.

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Sin embargo, un informe que publica El Periódico de Catalunya, refleja que desde 2009, su consumo ha ido aumentando progresivamente hasta crecer por encima del 66%, según consta en el registro de recetas emitidas por médicos adscritos al Servei Català de la Salut (CatSalut), que los financia.

Casualidad o no, el período coincide, en tiempo y en espacio, con los años de mayor tensión soberanista del 'procés' independentista de Cataluña.

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En 2012, con el no del Estado español al pacto fiscal propuesto por el Govern de Artur Mas, el soberanismo se empezó a movilizar para organizar la primera gran manifestación secesionista de la Diada, dando el pistoletazo de salida a más de un lustro negro, de tensión sin precedentes, que acabaría desembocando en los recientes y trágicos sucesos del 1 de octubre, con el referéndum ilegal convocado por la Generalitat.

La historia que vino después, con la Declaración Unilateral de independencia en el Parlament y la surrealista proclamación de la República Catalana, está todavía en nuestras retinas.

Incluso la Conselleria de Salut ha alertado de este fenómeno, considerado preocupante, en los informes que difunde entre los facultativos, insistiendo en que el "considerable aumento" en las prescripciones de opioides mayores es un claro "factor de riesgo de intoxicación y dependencia" entre los pacientes consumidores.

Las sustancias opioides fueron diseñadas para afrontar el periodo de máximo dolor, siempre de duración limitada, que experimentan algunos enfermos de cáncer en sus últimos días, el que sufre un quemado de segundo grado que sobrevive con medio cuerpo privado de epidermis, o el despertar de una intervención quirúrgica. Para estas indicaciones fundamentales fueron autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (AEM).