¿Qué pasos hay que dar para renovar una vivienda?
Los pasos para reformar una casa son varios y es imprescindible no saltarse ninguno. De esa forma, las obras no sufrirán parones y se terminarán dentro de plazo. Hay que planificar estas obras con calma y con tiempo, puesto que cuando se empieza con ellas enseguida se ve que hay muchas cosas que hacer y que no tienen que ver con los albañiles o los materiales.
Planificación inicial
Lo primero es planificar y antes de tocar un solo azulejo, lo mejor es ir al ayuntamiento. Allí pueden explicar qué es una reforma integral en tu vivienda, cuándo la consideran así, qué permisos hay que solicitar, qué documentación entregar, etc.
Es posible que alguien te diga “reforma tu cocina y no pidas permiso”, pero conviene asegurarse, ya que esos cambios en la cocina pueden ser considerados de diversa manera en cada ayuntamiento.
Con el aspecto legal cubierto hay que definir la reforma y realizar un presupuesto. Conviene esperar a lo que diga el ayuntamiento por si hay que contratar a un arquitecto para que haga un proyecto, lo cual encarecerá mucho la obra.
Se escogen los materiales
Antes de comenzar, toca pensar en qué materiales se van a usar. Siempre hay que tener en cuenta la eficiencia energética y no escatimar en las reformas, puesto que se trata de elementos que se van a estar usando durante años.
Una opción es que los pague el dueño de la vivienda, de forma que los albañiles solo los tengan que recoger y usar. De ese modo, no tendrán la tentación de utilizar unos de mala calidad con el fin de abaratar costes (también se puede pactar que la empresa de reformas ponga los materiales).
Hay que pedir los permisos
Previamente a contratar a los profesionales, hay que gestionar todos los permisos municipales. Esto se debe hacer con tiempo, puesto que en las ciudades es posible que tarden meses en concederlos.
Contratar a un profesional
Ya con la reforma clara hay que buscar a un profesional. La búsqueda debe ser exhaustiva, pues el albañil que reforma una cocina no es el mismo que hace la reforma de toda la vivienda.
En este último caso ya hay que buscar una empresa de reformas, pero con ambos hay que actuar igual. Se firma un contrato, en donde se especifica el presupuesto, qué se incluye, las calidades y un periodo para finalizar la obra.
Se comienza con la reforma
Aquí, lo ideal es contratarla de forma que no haya que preocuparse de nada. Los profesionales serán los que instalen todo lo necesario, se deshagan de los escombros, lleven los materiales, etc.
Durante esta fase, el dueño de la vivienda no debería hacer más que supervisar de vez en cuando, atendiendo a los problemas que puedan ir surgiendo.
Control de calidad
Justo al terminar la reforma hay que realizar el control de calidad. Esta es la parte más importante y por eso habría que contratar a un arquitecto. Teniendo la memoria de calidades en la mano, se comprueba que se ha cumplido con lo pactado. Del mismo modo se verifican los acabados, que los azulejos estén bien puestos, la calidad de la pintura, que los desagües funcionen, etc.
Nunca hay que liberar el pago (o al menos no todo) hasta que el control esté hecho y la obra se haya realizado conforme a lo pactado.












