Reconoce que se ha acostado con 3.000 mujeres y le pide perdón públicamente a su esposa

Mick Hucknall introduce un meñique en el café, se lo lleva a la boca y suelta un taco. Se lo han servido con leche, en lugar de con crema, una verdadera afrenta para este bon vivant, que además de cultivar vino en el Etna y regentar restaurantes en París es cantante y fundador de Simply Red. A los 54 años aún tiene pinta de pirata de barra de bar, con pulseras de plata y un diamante incrustado en uno de los incisivos.
Pero los años no pasan en balde y, además de algún problemilla de salud (un hipotiroidismo, ya superado), este donjuán a su pesar ha dejado de lado las conquistas a granel para sentar la cabeza. Reconoce que se acostó con unas 3.000 mujeres. Lo desveló en una entrevista con el diario británico The Guardian: "Entre 1985 y 1987 me acostaría con tres mujeres al día. ¡Cada día! Eso es lo que hacía por ser una estrella del pop. Me arrepiento porque sé que hice daño a muchas buenas chicas".
El cantante ofrece la clave para su voraz comportamiento sexual: "Seguramente buscaba tanto amor femenino porque no tuve nunca el amor de mi madre". Su madre le dejó cuando solo tenía tres años. El pequeño Hucknall vivió desde entonces con su padre, que nunca se volvió a casar. Pero aquella vida promiscua ya se acabó. Coincidiendo con el 30 aniversario de Simply Red, el grupo publica nuevo disco, Big love, inspirado por el amor que siente por su familia.
"Pedí disculpas a esas pobres chicas porque ellas querían amarme y no les dejé entrar... (pero) a la que debo mis mayores disculpas es a mi mujer. Nos conocimos en 1992, pero yo me iba de gira, me imaginaba lo que iba a pasar y la dejé. Creía que estaba siendo un caballero, pero en realidad huía. No me la pude sacar de la cabeza durante años y tuve la suerte de volvérmela a ganar una década después. Me gustan los finales felices".












