Un preso marroquí agujerea la pared de su celda para agredir a otro interno
La violencia en las prisiones catalanas alcanza cotas delirantes para desesperación de los funcionarios, ahora en la cárcel de Ponent en Lérida, dos presos han derribado parte de la pared que separa sus celdas para matarse. Los funcionarios tuvieron que intervenir de urgencia para separar a los dos presos, un magrebí y un ultra de los Casuals del FC Barcelona, enzarzados en una pelea mortal.
Los hechos han tenido lugar la noche de éste sábado 20 de abril en el Centro Penitenciario de Ponent, en Lérida. Allí, sobre las 22:00 horas, aprovechando el cambio de relevo de los funcionarios, los presos han aprovechado unos ganchos de hierro para derribar parte del muro que separaba sus celdas.
Los presos no han tenido que esforzarse demasiado y en cuestión de minutos han conseguido hacer un agujero de 60 x 40 cm suficientes para pasar de una celda a otra y cumplir con su cita a muerte.
Intentan matar a un funcionario
Todo ha sido tan rápido, que cuando los funcionarios de prisiones de la cárcel de Lérida ha acudido a toda velocidad a separarles para evitar que se mataran, uno de los internos ha intentado apuñalar a un funcionario con el soporte del radiador que previamente había arrancado y usaba a modo de pincho por su parte puntiaguda.
Afortunadamente, los funcionarios sólo han sufrido contusiones y han podido reducir a los dos presos. Se trata de un magrebí y de un ultra de los Casuals, aficionados ultras del Fútbol Club Barcelona.
El preso no ha podido clavarle el gancho a los funcionarios, una pieza de hierro macizo de casi 14 centímetros de largo, con la que sí ha conseguido golpear a varios funcionarios.
Funcionarios en lucha
Precisamente, las prisiones están en guerra con la Generalitat tras el asesinato el pasado mes de marzo de la cocinera de la prisión de Tarragona a manos de un preso peligroso que tenía acceso a los cuchillos de la cocina.
Las protestas que arrancaron en Cataluña contra la Generalitat porque es quien tiene las competencias en materia de prisiones en esa Comunidad Autónoma, se extendieron rápidamente al resto de España, esta vez dirigidas contra Prisiones, dependiente del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska.
El desencadenante de la situación se encuentra en el alarmante crecimiento de las agresiones a los funcionarios de prisiones por parte de los presos. Sólo en 2022 se registraron 450 agresiones a funcionarios y en 2023 subieron hasta la cifra de 508. En años anteriores, el número de las agresiones a funcionarios no llegaban ni a la mitad de las que se producen actualmente.
Las agresiones se han duplicado, en número e intensidad, y los funcionarios no han parado de reclamar que se les considere agentes de la autoridad, como a policías, profesores o médicos. También piden más medios personales y materiales para enfrentarse a una espiral de violencia imparable.
Un preso rumano corta el cuello a la cocinera de la prisión de Tarragona












