Cubrir las piscinas y otras recomendaciones para seguir disfrutando de los baños en verano
Finalmente este verano se podrán llenar las piscinas prácticamente en toda España. Cataluña y Andalucía, esta última comunidad especialmente en Málaga, eran los territorios sobre los que pesaba mayor presión, ya que la sequía sigue haciendo estragos en muchas partes del país. Por suerte, las copiosas lluvias caídas durante la pasada Semana Santa y otras precipitaciones posteriores en primavera han aliviado en parte los bajos niveles de llenado de los embalses.
No obstante, la situación no era tan “positiva” en el mes de marzo. De hecho, en esa época se planteaba no permitir el llenado de piscinas comunitarias o privadas y solo permitir la de los establecimientos hoteleros, algo que causó mucho revuelo en Málaga.
Sea como fuere, ya nadie pone en duda que el agua es un recurso cada vez más escaso y que hay que cuidar. Las advertencias sobre limitaciones en el consumo se producen año tras año. En Cataluña las restricciones de agua llegan en algunos municipios a únicamente usar 160 litros por habitante y día en el nivel 3. Y eso por no hablar de la prohibición de riego de jardines y zonas verdes salvo con agua freática no potable o regenerada y las reducciones de hasta el 80% para el riego agrícola.
En Murcia, otro ejemplo, durante el verano de 2023 fueron los propios ciudadanos los que demandaron actuar frente a la sequía. La Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, Consumur, advertía sobre la peligrosidad de la alta proliferación de piscinas de uso privado sin control de las administraciones.
Ante la situación de sequía que sufre España desde hace años, especialmente la vertiente mediterránea, es imprescindible tomar medidas. Una de ellas, si ponemos el foco en el uso de las piscinas, es cubrirlas cada día para evitar la evaporación en plena crisis hidrológica. Te explicamos en qué consiste esta medida y qué otras puedes poner en marcha para seguir disfrutando el los relajantes baños en verano.
Cubrir la piscina mientras no se esté utilizando
Es una medida sencilla, pero efectiva. Utilizar un cobertor o una manta térmica evita que la evaporación reduzca el nivel de llenado de las piscinas. Esta evaporación depende de varios factores (condiciones meteorológicas, la superficie del vaso, el color del fondo o la humedad en el ambiente), pero algunos estudios cifran esta pérdida de agua entre 2,5 y 3,75 centímetros por semana para una piscina de 10x5 metros. Eso supone más de 200 litros a la semana. Por suerte, empresas como International Coverpool ofrecen cubiertas y mantas térmicas que pueden reducir en gran medida esas pérdidas.
Hablamos, por ejemplo, de manta térmica piscina para verano que capta la radiación solar y evita tener que acudir a productos químicos para evitar la evapotranspiración del agua. Además, esta empresa también cuenta con cubiertas para el invierno y lonas de protección a medida. El uso de estos cobertores de protección, ya sea para el verano o para el resto del año, cuando la piscina se utiliza con menos frecuencia, promueve un ahorro considerable en el gasto de agua y mantiene la piscina más libre de suciedad (deshechos, insectos, polvo, barro de lluvia, etc.).
No vaciar la piscina
Esta recomendación va de la mano de la anterior. No solo hay que cubrir la piscina durante el verano cuando no se use, sino que una vez que termina la temporada estival es aconsejable no vaciar el vaso. La sequía persistente que sufre España y las restricciones de agua en algunas comunidades ya invitan a ello. Tanto es así que ya hay administraciones que están imponiendo esta medida.
Actualmente hay tecnologías de tratamiento químico del agua que permiten su conservación durante varios años. Si dejas de utilizar la piscina en septiembre, cuando llegue la primavera siguiente volverá a estar en perfectas condiciones si ha seguido un tratamientos constante. Eso sí, como señala International Coverpool, para minimizar el uso de productos químicos es buena idea echar mano de un cobertor adecuado. Y recuerda que los hay para el verano y para el invierno.
Cuidar el agua durante todo el año
La tercera recomendación imprescindible es vigilar la calidad del agua durante la época en la que la piscina no está operativa. La electrolisis salina y el sistema de clorado son las opciones más comunes, pero puede hay también otras interesantes a las que puedes mostrar interés.
En cualquier caso, recuerda realizar revisiones periódicas y controles continuos de algunos parámetros: pH, nivel de cloro y productos desinfectantes. A partir de ahí, hay quien incluye alertas que advierten sobre el nivel de vaciado del agua y se activan de manera automática cuando el vaso ha alcanzado un nivel mínimo. Finalmente, no hay que olvidar comprobar de manera ocasional el estado del vaso, para verificar si hay fugas por las que se pierde el agua. Y en esos casos, tocará impermeabilizar las zonas más críticas.












