La realidad virtual: un aliado para la radiología pediátrica

Las pruebas médicas suelen ser un desafío para los niños. Enfrentar procedimientos como análisis o pruebas radiológicas puede generarles miedo y ansiedad. En particular, pruebas como el Pet-tac, que requieren inmovilidad total, plantean retos aún mayores.

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Por ello, los especialistas han buscado alternativas innovadoras para garantizar la colaboración de los pequeños sin recurrir a la sedación. Entre estas, la realidad virtual está abriendo un nuevo camino lleno de posibilidades.

¿Entrar en un escáner de PET-TAC o en un mundo de fantasía?

Desde 2016, un estudio de la FDA alertó sobre los riesgos de la sedación prolongada en cerebros en desarrollo, indicando la posibilidad de pérdida de neuronas en los niños que tenían que ser anestesiados durante periodos de más de 3 horas.

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Aunque las pruebas radiológicas como el PET-TAC o las resonancias magnéticas no exigen demasiado tiempo de sedación, los radiólogos pediátricos están centrados en minimizar el uso de anestesia y buscar métodos alternativos que garanticen la seguridad, el bienestar y la salud emocional de los pacientes.

Entre las estrategias utilizadas se encuentran el acompañamiento de padres o cuidadores durante las pruebas y la decoración de los equipos médicos con temáticas infantiles, convirtiendo el entorno en un espacio más amigable. Sin embargo, la innovación más destacada ha sido el uso de la realidad virtual.

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La radiología pediátrica es esencial para diagnosticar una gran cantidad de enfermedades en niños, como tumores, problemas metabólicos o afecciones neurológicas. En estos casos, es vital realizar las pruebas de manera efectiva y sin interrupciones para obtener imágenes claras que permitan a los médicos tomar decisiones rápidas y acertadas. Para los especialistas resulta esencial reducir la ansiedad y fomentar la inmovilidad de los pacientes.

La realidad virtual les da la posibilidad de eliminar, en muchos casos, la necesidad de sedación o de utilización de correas en pruebas como las resonancias magnéticas, que suponen un tiempo prolongado de inmovilización. Además, esta tecnología ofrece una experiencia menos traumática, fortaleciendo la confianza del niño en los procedimientos médicos futuros.

La realidad virtual como apoyo médico

El uso de la realidad virtual no se limita a la radiología pediátrica. Su aplicación está ganando terreno en otros ámbitos médicos, ayudando a pacientes con miedos extremos, trastorno del espectro autista (TEA) o incluso adultos con fobias a ciertos procedimientos.

En odontología, esta tecnología se utiliza para calmar a pacientes durante tratamientos largos o invasivos. Incluso se está empezando a usar en urgencias cuando es necesario mantener la atención de los pacientes alejada del procedimiento médico, como en la colocación de vías intravenosas, extracciones de sangre o reducción de fracturas. Los estudios apuntan a que, además de mantener la tranquilidad, los dispositivos reducen la percepción del dolor por parte de los pacientes.

Gracias a esta versatilidad, la realidad virtual se posiciona como una de las claves del futuro de la medicina, prometiendo una atención más humana, accesible y efectiva. Este avance no solo beneficia a los niños que tienen que someterse a pruebas radiológicas como el PET-TAC, sino que abre nuevas oportunidades para mejorar la experiencia médica de pacientes de todas las edades.