Ante el escándalo de Welfair, el Observatorio de Bienestar Animal demanda sistema de certificación por niveles
Cuando compramos una bandeja de carne en un supermercado, en muchos casos lleva el sello Welfair junto a la empresa que lo certifica, que puede ser AENOR o IRTA. Eso significa que los animales están criados bajo unos parámetros de bienestar, aunque parece que esto no siempre es cierto.
De hecho, las investigaciones del Observatorio de Bienestar Animal (OBA) han demostrado que no es así en nuestro país.
El caso de la granja de cerdos de Quintanilla del Coco
Quintanilla del Coco es un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, en el cual hay una granja de cerdos, como ocurre en muchas zonas rurales de España. La carne de esas instalaciones tenía el sello Welfair de bienestar animal y, de hecho, en la última auditoría que hizo AENOR el 27 de agosto de 2023 no se detectó nada anormal.
Sin embargo, seis días después de esa inspección, el personal de OBA obtuvo algunas imágenes que llevaron a esta organización a calificar a las instalaciones como de “Granja del Terror”. Allí encontraron un vertedero ilegal de cadáveres, cerdos con hernias enormes, lechones que estaban agonizando y varios tipos de plagas.
Lo peor es que no es la primera vez que ocurre esto, es decir, que una granja con el sello de bienestar animal los tenga en unas condiciones penosas. En 2022 se dio otra situación similar en dos granjas de pollos de engorde. Entonces, IRTA les retiró la certificación.
Se anuncian medidas que son insuficientes según los responsables de OBA
Debido a esta investigación, desde IRTA ya han planteado medidas con el fin de evitar que esto ocurra. En concreto, van a aumentar las inspecciones sorpresa en un 20 %, pero tiene truco. OBA cree que solo es un lavado de cara y un engaño hacia el consumidor. La razón es que para que se hagan esas auditorías extra, las empresas que crían a los animales lo tienen que pedir.
Así, es algo voluntario que no afectará a las granjas que lleven a cabo malas prácticas. Por supuesto, en las instalaciones en las que no se cumplan las condiciones para mantener la certificación no pedirán más inspecciones. Eso significa que seguirán teniendo el sello de bienestar animal, mientras que el consumidor va a ser engañado cuando compre carne en su supermercado de confianza.
¿Qué proponen desde el Observatorio de Bienestar Animal?
Desde esta organización española, cuyo objetivo es crear un sistema alimentario libre de ganadería industrial, recomiendan algo que ya está probado y que se hace en otros países como Francia, Dinamarca, Holanda o Alemania. Se trata de un certificado que tiene niveles, por lo que de cara a los consumidores la información que daría sería mucho más real.
No en todas las granjas con el certificado actual en España tratan a los animales igual, de modo que eso se debería ver reflejado premiando a las mejores con otro sello diferente.
Además, la idea es que este certificado abarque todas las etapas de la vida del animal, con el fin de protegerlo y de que pueda tener una existencia digna hasta que va al matadero, lo que raramente sucede cuando se cría de forma intensiva o industrial.












