Le perdonan una deuda de un millón de euros a una mujer que avaló a su marido para su granja de pollos

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha concedido el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho —la conocida “segunda oportunidad”— a una mujer que había acumulado una deuda de más de un millón de euros tras avalar los préstamos de su marido para mantener a flote su granja de pollos.

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La afectada, de 56 años y vecina de un pequeño municipio aragonés, quedó arruinada después de que el negocio familiar quebrara en plena crisis del sector agroalimentario. Según la sentencia, la mujer no participaba directamente en la gestión de la empresa, pero figuraba como avalista en todos los créditos solicitados por su esposo para intentar salvar la explotación avícola.

El drama de los pequeños empresarios rurales

Tras el cierre de la granja, las entidades financieras iniciaron embargos sobre sus bienes y cuentas, dejándola sin ingresos ni patrimonio. La resolución judicial reconoce su buena fe y su disposición a colaborar durante todo el proceso concursal, por lo que autoriza la cancelación total de las deudas, dándole la posibilidad de empezar de nuevo.

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El fallo, emitido por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, subraya que el objetivo de la ley de segunda oportunidad es “permitir que las personas físicas que han fracasado económicamente puedan reemprender su vida sin una carga perpetua de deudas”.

Un caso que sienta precedente

El caso ha sido destacado por expertos jurídicos como un ejemplo de cómo la legislación actual puede proteger a los avalistas familiares, especialmente en entornos rurales donde los matrimonios comparten responsabilidades empresariales sin tener siempre la misma implicación real en la gestión.

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“Durante años avaló todo lo que se pidió para mantener el negocio familiar, sin recibir beneficio alguno”, explica su abogado, que celebra la resolución como “una victoria de la justicia frente al abuso financiero y la ruina silenciosa del campo español”.

La mujer, que ahora vive de trabajos eventuales, ha asegurado que esta decisión le devuelve la esperanza: “Por fin podré dormir tranquila después de tantos años de pesadilla”.

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