Ventajas de ser pensionista por incapacidad permanente total

Cuando la Seguridad Social nos otorga la incapacidad permanente total, siempre lo hace por motivos bien justificados, de forma que desde ese momento pasamos a ser pensionistas. Esto significa que vamos a tener acceso a una serie de ventajas, con las cuales tratan de hacernos la vida más sencilla debido a que nos aqueja un problema que nos impide seguir con nuestro empleo habitual.

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Se obtiene una pensión mensual

Entre las mayores preocupaciones que todos tenemos, la estabilidad financiera es una de ellas, la cual es aún mayor si estamos incapacitados.

De esta manera, la principal ventaja es que vamos a tener una renta mensual que es del 55 % de la base reguladora en un principio, a no ser que nos concedan la incapacidad absoluta o la gran invalidez, en cuyo caso la pensión será del 100 % de esta base.

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Podemos trabajar

Si nos dan la incapacidad permanente total, vamos a poder seguir trabajando, aunque aquí debemos estar atentos a una serie de limitaciones que nos van a poner desde la Seguridad Social.

Una de ellas es que no nos será posible desempeñar el puesto que teníamos antes. Así, si éramos camioneros, no vamos a poder subirnos de nuevo a un camión y seguir cobrando la pensión. Del mismo modo, es más que probable que nos impidan realizar trabajos similares, como el de repartidor, taxista o todo el que tenga que ver con un vehículo, mientras sí que vamos a poder ser diseñadores, programadores, etc.

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Conviene hablar antes con la Seguridad Social, pues es este organismo el que nos tiene que decir si nuestro nuevo trabajo es compatible con la pensión que estamos recibiendo.

Ayudas y descuentos relacionados con el coche

Con la incapacidad, podemos comprar un coche pagando un 4 % de IVA, lo que implica un buen descuento. Además, si debemos hacer alguna adaptación, nos darán ayudas tanto si el coche es nuevo como si ya era nuestro.

También podemos pedir que nos reserven una plaza de aparcamiento cerca de nuestra residencia habitual o del trabajo, algo que habrá que consultar con el ayuntamiento, el cual será el que nos diga qué requisitos hay.

Becas y descuentos en la formación

Es común que una persona incapacitada tenga que reciclarse profesionalmente, pues a veces las pensiones no son demasiado elevadas y hay que completarlas.

Para encontrar un nuevo empleo, lo normal es formarse, lo cual cuesta dinero. Por eso, tanto en centros privados como en los públicos, a estas personas se les dan becas y descuentos que les permiten acceder a los estudios sin que eso suponga un esfuerzo económico inasumible.

Ayudas para vivienda

La vivienda es el caballo de batalla para todo el mundo, y más aún para las personas que han recibido una incapacidad permanente por un problema de salud o un accidente. Aquí, las ayudas tocan varios ámbitos y uno de ellos es el de la adaptación de la vivienda, como, por ejemplo, hacer las puertas más anchas para una silla de ruedas, bajar los lavabos, poner una ducha nueva, etc.

No hay que olvidar las ayudas al alquiler, destinadas a comprar viviendas de protección oficial o incluso a la hora de pagar los intereses del préstamo de la hipoteca.