Un gay irá hasta León con una vaca para protestar contra la homofobia
Baldomero López e Isidro Lorences son la única pareja gay de Castilla y León que comparte titularidad en una explotación ganadera. Se embarcaron en esta aventura en 2020 invirtiendo todos sus ahorros. Pero tras tres años de entrega, esfuerzo y duro trabajo están al borde de la ruina.
"El motivo es que se nos discrimina por nuestra condición sexual y se niega el acceso a los pastos públicos a nuestras vacas, algo a lo que tendríamos derecho como cualquier otro profesional del sector, y eso nos impide solicitar las ayudas de la PAC, las subvenciones europeas sin las que es prácticamente imposible que el negocio sobreviva", lamenta.
Baldo, como prefiere que le llamen, lleva varios años reclamando su derecho ante la Junta Vecinal de su pueblo, Tejedo del Sil. "Pero su presidente, el alcalde pedáneo David Verano Díaz, del Partido Popular, y el resto de miembros de la agrupación siempre me acaban ignorando o atacando por ser gay", denuncia.
"Cuando intervengo en los concejos miran para otro lado, como si no me escuchasen, o cuando termino de hablar tengo que soportar que digan: 'Como ya habló el maricón, se levanta la sesión'. Hay testigos de este maltrato continuado", añade.
"A mí no me gusta pensar que es un problema de homofobia, pero es que no le encuentro otra explicación, porque he mandado decenas de burofax pidiendo que me aclaren la razón por la que se me niega algo a lo que tengo derecho y nadie me ha respondido. Lo único que he recibido han sido insultos y mofas por mi condición sexual", lamenta.
"No me afecta que me llamen maricón, porque lo soy, pero ellos lo utilizan como arma arrojadiza, como insulto. Lo que duele es el desprecio con que lo dicen. A veces también empiezan a gesticular, a mover las manos con amaneramiento, a cruzar las piernas, a atusarse el pelo como para reírse de mí, para hacerme sentir mal, que te digo que no me siento identificado porque ni mi pareja ni yo somos amanerados, pero aunque lo fuéramos... cómo es posible que en un órgano de participación vecinal que tiene que velar por cumplir las normas municipales se trate así a uno de sus vecinos", dice con incredulidad.
Baldo lleva varios años solicitando la documentación para poder usar los pastos de su pueblo, no sólo los del monte de utilidad pública, también la parte del monte privado que heredó de sus padres y que le corresponde. “Tengo el testamento donde se indica que yo he heredado una parte del monte privado, pero como David Verano es también el gestor de esos pastos me encuentro con el mismo problema. No me quiere dar acceso a ninguno de los dos y mi situación, nuestra situación, empieza a ser desesperante".
La marcha a pie hasta León
Explica Baldo que la idea de llegar caminando a León surgió del angustioso momento que viven. "Es que ya no sabemos qué hacer para que se nos escuche. Hemos perdido 120.000 euros y estamos en un punto extremo. Si no conseguimos las subvenciones de la PAC vamos a tener que desistir, habrá que malvender, vamos a perder la casa, me veo viviendo en las cuadras con los animales. La situación es muy crítica", reconoce.
El próximo 10 de abril Baldo empezará una marcha reivindicativa que concluirá en la ciudad de León. 114 kilómetros caminando desde su pueblo con la sola compañía de una de sus vacas. "Tenemos varias preparadas para que vayan relevándose y así no agotarlas. Además al final de cada jornada se le hará una revisión veterinaria", destaca. "Voy a arrancar junto a una llamada Valenciana".
En total cinco jornadas en las que recorrerá entre 19 y 21 kilómetros diarios. "Y el último día, 33 kilómetros. Voy a ir yo solo, mi pareja me va a acompañar en algún pueblo, pero bueno, la decisión la tomé yo y él tiene que quedarse a cuidar de la ganadería", detalla.
Este joven cuenta ya con el apoyo de varios de los municipios que atravesará. "La verdad es que no pensé que iba a tener tanto apoyo. El Ayuntamiento de Villablino y el Ayuntamiento de Murias de Paredes están apoyándome, se han ofrecido incluso a pagar ellos las revisiones veterinarias para facilitar la marcha", agradece.
Echa de menos, sin embargo, el apoyo de sus vecinos más cercanos. "Muchos solo me hablan cuando no está el alcalde pedáneo delante, en su presencia solo se atreven a hacerlo un par de ellos. Casi todo el mundo me da la espalda", lamenta.
"Aquí la media de edad de la gente es de 75 años para arriba y puedo llegar a entender que les cueste ver a dos hombres compartiendo la vida juntos. Antes de morir, a mis padres les tocó sufrir mucho porque les decían que yo era la vergüenza de la familia. Hoy ya no están con nosotros, si no seguirían sufriendo por el acoso y derribo que estamos viviendo", asegura.
"Pero no voy a cambiar. Soy un hombre libre y no tengo que pedir permiso a nadie para acostarme con quien elija. Lo que es inadmisible es que por mi orientación sexual se me discrimine laboralmente. No hacemos daño a nadie, solo queremos trabajar en paz y prosperar, como todo el mundo, pero parece que esto también molesta".
Todo el alboroto mediático que está causando el anuncio de su marcha reivindicativa ya ha tenido sus primeros efectos. "Me han convocado a una reunión en el Ayuntamiento de Palacios, al que pertenece nuestro pueblo, para buscar una solución. El alcalde de este municipio también es del PP, como el pedáneo de Tejedo, pero siempre se ha mostrado más colaborativo", reconoce.
"Una cosa te digo", puntualiza. "Aunque ahora me dijeran que me dan acceso a los pastos pienso hacer la marcha, porque no me están regalando nada, estarían reconociendo lo que me pertenece, pero durante dos años me lo han negado causándome un perjuicio económico enorme".
"No pienso callarme. Quiero que todo el mundo se entere de esta injusticia. Y hago un llamamiento al presidente de la Junta de Castilla y León: no creo que una persona con el comportamiento homófobo de este señor deba encabezar ninguna lista del PP", concluye.
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