El pan catalán desata la 'guerra de precios' en Madrid

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Las cadenas de panaderías de bajo coste continúan expandiéndose por toda España y levantando ampollas allí donde se instalan. La catalana Granier ha hecho entrar en cólera a buena parte del sector en Madrid, que le acusa de haber "iniciado una guerra de precios" con el objetivo de hundir a la competencia y quedarse solos en el mercado. Granier ya ha tachado de "falsedades" las acusaciones y estudia emprender medidas legales.

"El único objetivo de Granier es acabar con los negocios cercanos y cuando no haya competencia posiblemente subirá los precios" denuncia Francisco Valverde, un panadero de Madrid que asegura representar a una parte del sector y que es propietario de las empresas Valpan y Vait.

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Valverde asegura que las franquicias de Granier ofrecen unos precios "excesivamente bajos", "estrangulan a los proveedores" y "no cumplen la normativa municipal". Además, el empresario acusa a Granier de "faltar a la verdad al decir al público que elabora diariamente sus productos con métodos tradicionales". "Es lamentable que se desprestigie así nuestro sector; en Cataluña tradicionalmente el pan ha sido de excelente calidad y sería bueno que las empresas catalanas vinieran a Madrid a competir, pero de ninguna forma como lo ha hecho Granier".

Con sede en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), Granier es una cadena de franquicias que pertenece a la empresa Consupan, cuyo administrador único es Juan Pedro Conde. Fundada en 2006, la firma posee 170 tiendas y está presente en Cataluña, Madrid (con 38 puntos de venta), Valencia, Zaragoza, Murcia y Las Palmas.

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El debate político entre Barcelona y Madrid llega con la 'guerra del pan'

El responsable de expansión de Granier, David Parera, ha asegurado en declaraciones a la agencia Efe que las acusaciones de Valpan son "mentiras" y ha lamentado que el presidente de Valpan, Francisco Valverde, busque una "confrontación absurda" entre Cataluña y Madrid.

Según Parera, Granier puede ofrecer unos productos a menor precio porque su ganancia está en el volumen, no en el margen. "Es una cuestión de economía básica", subraya. Parera asegura asimismo que Granier trabaja con proveedores españoles y que sus procesos de producción están perfectamente definidos, lo que garantiza la plena calidad de sus productos. En total, la firma de panadería catalana emplea a unas 400 personas Madrid.

Los panaderos de Madrid se quejan de que Granier vende croissants a 0,50 euros, cinco fartons a un euro y tres berlinas a 1,50 euros. "Son precios absolutamente imposibles e inasumibles con los costes actuales de las materias primas, sin duda alguien pierde".

Se da la circunstancia de que el creciente auge de las panaderías de bajo coste es un fenómeno que, sin embargo, se produce en paralelo al proceso de revalorización que está experimentando el sector, que asiste también a la continua apertura de tiendas por parte de panaderos que apuestan por la elaboración de panes artesanales y elaborados con masa madre natural, largas fermentaciones y harinas especiales.

Además, también gana cada vez más adeptos la elaboración de pan casero, por lo que proliferan en las grandes ciudades todo tipo de cursos que enseñan a elaborar el pan en casa. Por lo tanto, el sector de la panadería se encuentra ante un proceso de polarización, de forma que existen clientes que únicamente buscan adquirir pan barato en cadenas como Granier y también en los supermercados Dia o Mercadona.