Bajas en el Colegio de Criminólogos de Madrid en apoyo al Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos
En los últimos meses, varios criminólogos han causado baja en el Colegio Profesional de Criminología de la Comunidad de Madrid. El motivo, según explican, es doble: por un lado, mostrar su respaldo al Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos, perito médico forense, abogado penalista, criminólogo y psicólogo forense, ante lo que consideran una campaña de ataques reiterados contra su persona; y por otro, denunciar la inacción del Colegio frente a casos de intrusismo profesional que dañan la imagen de toda la disciplina.
Los excolegiados explican que no ha sido una decisión precipitada. “Dejar de pertenecer al Colegio significa renunciar a lo que debería ser una herramienta de unión, pero no podemos seguir apoyando económicamente ni legitimando con nuestra pertenencia a una institución que se dedica más a señalar a uno de los profesionales más destacados de la criminología que a defender la profesión”, explican en un comunicado remitido a este medio. El descontento, añaden, no se limita a los que ya han solicitado la baja. Otros criminólogos han manifestado en privado su malestar con la deriva institucional y no descartan seguir el mismo camino si la situación no se reconduce.
El detonante de la protesta ha sido el clima de confrontación generado en torno al Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos. “La crítica técnica es legítima y necesaria, pero lo que hemos visto en los últimos meses ha sido un hostigamiento personal: comunicados con alusiones directas, comentarios en foros y una actitud beligerante hacia un profesional cuya trayectoria está fuera de toda duda”, afirma uno de los excolegiados.
Para los que han abandonado el Colegio, esta actitud erosiona no solo el honor de un compañero, sino la propia credibilidad institucional. “Si el Colegio se dedica a atacar a sus colegiados en lugar de representarlos, pierde la razón de ser”, subrayan.
Un perfil incómodo para algunos
El Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos es un profesional con un perfil multidisciplinar poco habitual: perito médico forense, criminólogo y psicólogo forense, además de presidente de la asociación profesional ASPROCRIME. Su participación en casos de relevancia nacional e internacional lo ha convertido en una voz de referencia en ámbitos judiciales, forenses y académicos.
Precisamente esa visibilidad, señalan varios compañeros, puede haber despertado incomodidades dentro del Colegio. “En vez de aprovechar la proyección del Dr. Cuadrado para reforzar la posición de la criminología en España, se ha optado por intentar desacreditarlo”, lamenta un criminólogo que mantiene su colegiación pero critica abiertamente la estrategia.
El contraste con el caso Tarruella
El malestar se agrava cuando se compara esta actitud con la posición del Colegio respecto al caso de Óscar Tarruella, conocido públicamente como “criminólogo”, quien se encuentra en calidad de investigado por el Juzgado de Instrucción nº 26 de Madrid por presunto intrusismo profesional al carecer de dicho título universitario.
Varios colegiados consultados aseguran que “Resulta incomprensible que se gaste energía en criticar a un profesional titulado, y reconocido, mientras se guarda silencio ante un caso de intrusismo que ha llegado ya a los tribunales”, declara uno de los excolegiados.
Privacidad y presunción de inocencia
Algunos profesionales también denuncian que el Colegio ha mostrado un comportamiento “incompatible con la debida protección de la privacidad y con el respeto a la presunción de inocencia” del Dr. Cuadrado. Según estas fuentes, determinadas alusiones internas y comentarios públicos habrían contribuido a crear un clima hostil en el que no se respetaron plenamente esos derechos fundamentales. El propio Dr. Cuadrado, añaden, optó por descolegiarse hace ya varios meses. “Fue una decisión dolorosa, pero necesaria para salvaguardar mi independencia profesional”, habría trasladado a sus allegados.
Cabe recordar que la colegiación en criminología no es obligatoria en España. Por tanto, quienes abandonan el CPCM no ven limitada su capacidad de ejercer ni de participar en procedimientos judiciales. Los profesionales que han tomado la decisión insisten en que la colegiación debería ser un elemento de cohesión y apoyo, nunca un instrumento de confrontación interna ni un altavoz de ataques personales.
Aunque por el momento las bajas no suponen un número masivo, sí reflejan un problema de fondo en la joven institución colegial madrileña. El hecho de que profesionales formados y activos en el ámbito judicial prefieran desligarse de la corporación envía una señal preocupante sobre la falta de consenso y la necesidad de replantear el rumbo del Colegio.
“Si no se produce un cambio de actitud, el Colegio corre el riesgo de quedarse vacío de contenido. La criminología necesita instituciones fuertes, pero también respetuosas con quienes la ejercen día a día”, advierte un excolegiado.
Las descolegiaciones en apoyo al Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos marcan un precedente dentro del Colegio Profesional de Criminología de Madrid. Más allá de los nombres y las cifras, ponen sobre la mesa un debate urgente: el rumbo de la institución, su utilidad real para los profesionales y su compromiso con la defensa frente al intrusismo.












