Café Bar Nina de Parets del Vallès: el infierno vecinal de tener que vivir 24 horas con ruido

Parets es una pequeña localidad ubicada en la comarca catalana del Vallès Oriental. Situada geográficamente a apenas 23 kilómetros de la capital, Barcelona, es reconocida, y ampliamente apreciada en la región, tanto por la hospitalidad de sus gentes como por aquello, tan subjetivo como constatable, de su impagable nivel de calidad de vida. El pueblo, con más de mil años de historia, ha sabido canalizar y adaptarse, a la perfección, al paso del tiempo sin perder la tradición de su esencia original. Eso hace de Parets un paraje único, una zona residencial, valorada por sus servicios, su magnífica atención ciudadana y su impagable tranquilidad vecinal.
Hasta ahora. Para algunos de los habitantes de l'Eixample, el barrio más grande de Parets, su vida ha dado un giro de 180 grados. Los ruidos constantes y el incumplimiento de horarios comerciales han convertido la convivencia en su inesperado infierno particular.
Un local de la zona, el Café Bar Nina, situado en la calle de la Salut, número 37, se ha erigido en el epicentro de una trifulca vecinal que se extiende como la pólvora y ha llegado a instancias ya de las más altas esferas políticas y policiales municipales.
"El Bar era un sitio tranquilo. Una granja cafetería muy acogedora. Ideal para las mamás que tomaban café después de dejar a sus hijos al cole, o las cenas familiares de los fines de semana", nos cuenta una de las afectadas, "en más de un año de convivencia, se respiraba un ambiente magnífico, nunca tuvimos ningún problema. Se respetaban horarios, se controlaba la afluencia de público y se convivía con un negocio, que ya era uno más en el vecindario. Nunca hubo ni una sola denuncia".
Hasta que, a principios del mes de Noviembre de 2014, se cambió de dueños. "El local ha ido degenerando progresivamente. Se pasó de rebasar las horas de apertura a empezar a sobrepasar, con mucho, también los horarios de cierre".
Una lenta metástasis que ha tenido sus meses más álgidos con la llegada del buen tiempo, la temporada de primavera-verano... y la puesta en marcha de la terraza. "Se empezó cerrando a las 20:30. Se pasó a las 23:30, a las 00:00, a la 1, a las 2... en el mes de Abril, se han llegado a marchar de aquí pasadas las 4 de la madrugada".
Una progresiva catarsis que vivió su punto de ebullición el pasado 16 de Mayo, con la 'Fiesta Andaluza', con cena y música en vivo, que decidieron organizar en plena zona residencial.
La Policía Municipal, interviene de madrugada para desalojar la 'Fiesta Andaluza'
"Nos colocaron varios altavoces de discoteca en la terraza. Música a todo volumen. Desde las 20:30 de la tarde. La Pantoja, La Raya Real, Los Cantores de Híspalis, María del Monte. A la 1:30 de la madrugada, y cuando el ruido era ya absolutamente insoportable, se llamó a la Policía Municipal. Los agentes se personaron en el bar, pararon la música y desalojaron de inmediato el local". Y todo eso, lógicamente, sin contar con ningún permiso administrativo, en pleno núcleo urbano y situada justo debajo de la vivienda unifamilar con la que comparten estructura, y en la que, para más inri, convive un matrimonio con sus dos niños pequeños, de 1 y 6 años.
"Han convertido el día a día en un verdadero infierno. Ruido a todas horas. Sillas que se mueven. Mesas que se arrastran. Cafeteras que funcionan sin parar. El volumen de la televisión se puede escuchar perfectamente desde mi casa. La propia policía lo ha visto todo grabado en vídeo. Es imposible poder dormir a mis hijos en estas circunstancias. Es una pesadilla, una gota malaya que te va quebrando la moral día tras día. Además, tenemos el baño inutilizado por los olores a sofrito que suben desde abajo. Mi casa huele a fritanga, parecemos la trastienda de un restaurante chino".
El Café Bar Nina abre de lunes a sábado a las 7... y cierra, en teoría, y según la ordenanza municipal, al filo de la medianoche.
Dormirse y levantarse con ruidos: cuando el silencio tenía un precio
"Después de varias intervenciones, se ha conseguido que se respete el horario de cierre. Pero se quedan dentro. Limpiando, arreglando el local, colocando la terraza. Los ruidos insoportables se extienden todavía durante un par de horas más. A nosotros, que cierren al público pero se queden dentro, nos da exactamente igual. El ruido sigue. Y no para. Hay madrugadas que se han marchado de aquí a la 1:30... y a las 7 han vuelto a abrir sus puertas. Ellos se turnan, pero nosotros siempre somos los mismos. Es como una gota malaya que te va minando poco a poco la moral".
El caso, sobre el que ya se ha abierto un expediente municipal, además de puesto en conocimiento de las autoridades policiales, está siendo también gestionado, desde hace unos días, por la vía legal. El Gabinete Jurídico de Ignacio Toledano & Ricardo Sáenz de Ynestrillas (calle Ferraz, 454 1º - Madrid) está estudiando emprender cuantas acciones civiles y/o penales procedan para exigir el cumplimiento de la normativa vigente en materia de horarios y contaminación acústica.
"No podemos descansar, ni de día ni de noche. Ruido a todas horas. Sabemos que vivimos encima de una cafería, pero tener que tolerar fiesta de madrugada, ya es demasiado. Tenemos dos niños pequeños. Si nos despiertan al bebé a la 1 de la mañana dando golpes, tardamos dos y tres horas en poder dormirlo. Y a las 7 volvemos a estar todos en pie, con el ruido de las persianas y la maldita terraza. Esto es un sinvivir. Han convertido nuestro día a día en una verdadera pesadilla".
Se lamenta la principal afectada, que además está en tratamiento psicológico y ha sufrido varios ataques de ansiedad desde que empezó todo este vía crucis. "Al final, nos van a obligar a marcharnos de Parets. Cambiar totalmente nuestra vida. Borrar a los niños del colegio y romper con todo. Nos están echando de nuestra propia casa. Estamos viviendo, desde hace meses, un auténtico infierno".












