¿Es que nadie va a pensar en los autónomos? Así está el panorama para los transportistas
Que ser autónomo en España no es nada fácil, no es un secreto para nadie. Además de tener que hacer frente a unas cuotas que no paran de crecer con cada año que pasa, así como adoptar nuevos sistemas de facturación o digitalizar sus negocios, estos profesionales también sufren las presiones derivadas de algunas normativas impuestas.
Una de estas medidas que han supuesto un gran impacto para cierto gripo de autónomos son las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) que se están creando en grandes ciudades por todo el país. Estas áreas restringen el acceso a ciertos vehículos, lo que hace que muchos conductores profesionales tengan que hacer un sobresfuerzo económico para llevar a cabo su trabajo.
En este artículo, no solo exploraremos las dificultades logísticas y económicas a las que tienen que enfrentarse los autónomos y las pequeñas empresas en el panorama actual, sino que además trataremos de ofrecer soluciones prácticas que les permitan seguir desarrollando su actividad.
Zonas de Bajas Emisiones: ¿Qué son?
Seguro que ya has oído hablar de ellas, pero de todos modos creemos que es necesario dejar claro qué se conoce como Zonas de Bajas Emisiones o ZBE. Estas son las áreas urbanas en las se implantan restricciones al tráfico de vehículos para reducir la contaminación y mejorar la calidad del aire.
En estas zonas se limita el acceso, la circulación y el estacionamiento de vehículos contaminantes, animando a los ciudadanos a utilizar el transporte público, bicicletas, patinetes u otros medios alternativos sostenibles, como pueden ser coches eléctricos o híbridos, o aquellos que tengan etiqueta de la DGT ECO o CERO.
La Ley 7/2021 sobre cambio climático y transición energética dejó clara la obligación de crear este tipo de ZBE antes de 2023 en todos aquellos municipios que cuenten con más de 50.000 habitantes o en los que se superen los 20.000, pero tengan valores de calidad del aire más altos de lo permitido.
En consecuencia, las principales ciudades españolas se han visto a delimitar áreas restringidas, como por ejemplo Madrid, Barcelona, Córdoba, Pontevedra, A Coruña, Sevilla, Badalona o Valencia. Sin embargo, cerca de 150 municipios en total deberán adaptarse próximamente a esta normativa.
¿Cómo afectan las ZBE a los autónomos?
Además de los conductores particulares que pueden encontrar que las ZBE son un engorro en sus itinerarios, los principales afectados por esta medida son los conductores autónomos, entre los que se incluyen repartidores de paquetería, técnicos de reparaciones, proveedores para restaurantes y comercios, comerciales, etc.
Estas áreas de acceso restringido han creado varios desafíos para estos profesionales autónomos, aunque los que más se notan son los económicos.
1. Costes de adaptación
El principal efecto de las ZBE es que muchos autónomos se ven obligados a deshacerse de sus furgonetas o camiones (ya pagados y en propiedad), por no poder acceder a estas zonas con ellos. Esto les obliga a tener que renovar sus vehículos o incluso flotas enteras para, así, cumplir con los estándares medioambientales fijados por las normas.
2. Impacto en la competitividad
Los gastos adicionales que deben asumir y las restricciones que deben respetar también afectan directamente la capacidad de los trabajadores por cuenta propia para competir en un mercado muy saturado, pues se ven en la necesidad de incrementar sus tarifas para compensar los sobrecostes de la adaptación.
3. Restricciones de acceso
Otra de las consecuencias más obvias que se desprenden de las Zonas de Bajas Emisiones es que los vehículos más antiguos o que no cuenten con el distintivo medioambiental adecuado, no podrán pasar ni pararse en estas áreas urbanas. Como veremos, esto, además de limitar las zonas donde pueden trabajar, puede acarrear multas importantes a los autónomos.
4. Multas y sanciones
Ignorar la normativa y seguir circulando por las áreas de emisiones bajas con furgonetas viejas u otros vehículos contaminantes supone un gran riesgo para los transportistas. Estacionar o incluso circular por estas zonas sin una etiqueta ambiental de la DGT adecuada, está castigado con multas económicas de hasta 200 euros.
5. Incertidumbre
Además de estos desafíos económicos y operacionales, los conductores autónomos también se encuentran ante una situación de incertidumbre. Y es que, no disponen de información clara lo que les puede llevar a confusiones, en especial cuando trabajar por todo el territorio español, pues se encuentran que cada municipio tiene sus propias normas.
¿Qué pueden hacer los transportistas autónomos ante este panorama?
Aunque el objetivo de las ZBE es mejorar la calidad del aire para todos los ciudadanos, la realidad ha demostrado que la implementación de estas medidas en las ciudades ha afectado negativamente a los autónomos que dependen de sus vehículos para trabajar y vivir.
Si bien algunas ciudades ofrecen ayudas como subvenciones para la renovación de sus furgonetas o camiones, exenciones para servicios esenciales y moratorias en la aplicación de las sanciones, lo cierto es que estas medidas no están resultando suficientes para garantizar una transición justa para los negocios más pequeños.
Una solución alternativa que está tomando fuerza dentro de este sector de profesionales, es el alquiler de furgonetas o carrozados, el cual les permite utilizar vehículos que cumplen la normativa vigente sin tener que hacer una gran inversión inicial.
La flexibilidad de los contratos de alquiler también hace que sea una solución temporal ideal que les da más tiempo para comprobar cómo varía el panorama actual, haciendo que sea más fácil cambiar de furgoneta o camión en caso de que las normas cambien o tengan que adaptarse a las necesidades de sus negocios.
Los autónomos encuentran en el alquiler vehículos sostenibles una estrategia que se adapta a sus recursos y necesidades operativas, permitiéndoles continuar con sus actividades en el nuevo contexto de las ZBE.












