Feijóo, Guardiola y Azcón
Pertenezco a ese colectivo de millones de españoles, que ya estamos hartos de tantas elecciones y votaciones…
Pertenezco a ese colectivo de millones de españoles, que ya estamos hartos de tantas elecciones y votaciones…
Todos los días me levanto muy pronto, pues como decía mi padre, que en el Cielo está, “si te levantas pronto, te sobra día”, y tras el preceptivo café, me sumerjo en la lectura de los principales diarios digitales, únicos de los que me fio.
Decía Julius Evola: "Sé radical, ten principios, sé absoluto, sé aquel a quien el burgués llama 'extremista'". En un mundo donde el conformismo se ha convertido en la norma y la mediocridad en virtud, estas palabras resuenan con una fuerza renovada. Vivimos en una sociedad asolada por la corrupción, donde los valores tradicionales han sido erosionados hasta casi desaparecer, sustituidos por ideologías fabricadas en laboratorios ideológicos que pretenden redefinir la esencia misma de lo humano. Ser radical, en este contexto, no es un capricho extremista, sino un acto de sentido común: es defender lo que siempre ha sostenido a las civilizaciones contra el caos que nos envuelve.
Es muy desagradable tener siempre el mismo carácter de voz crítica. El rol de eterno disconforme. Es muy desagradable digo. Sin embargo, alguien tiene que hacerlo porque -al final- nadie lo asume y quedan las mismas cuestiones encima de la mesa y sin resolver. Por esta razón, vuelvo a tomar -no sin el infinito placer de decir lo que me da la gana cuando me da la gana- este papel de viejo actor encasillado. Viejo y encasillado pero -por lo visto- tediosamente necesario para dejar claro el argumento: al igual que aquellos actores secundarios de lujo de nuestras más acreditadas películas.
La frase “No queremos ser carne de cañón” (Wir wollen keine Kanonenfutter sein) está siendo coreada por miles de jóvenes alemanes que observan, pasmados, cómo la política belicista del gobierno alemán les quiere persuadir para que contemplen la guerra como algo deseable.
Nada tengo contra Juan Carlos I, salvo un juicio negativo sobre su reinado, que expreso en esta denominación, el “demérito”.
El abajo firmante -cómo dirían los insufribles cursis de la RTVE- va a seguir cantando el Cara al Sol. La Copla, que es como se llama en el viejo slang de la Revolución. Quiero que se enteren Angel Víctor (Víctor Angel), Yolanda Díez, Urtasun y demás. Quiero que lo sepan los representantes de esta España chusca, cutre, paniaguada y sanchista que nos gobierna. Quiero que lo sepan, en medio de tanto y tanto delito de cuello negro y de tanta y tanta hipocresía, los mismos que han hecho de la náusea un acto de gobierno. Quiero que se enteren -que lo tengan muy claro- los miembros de la indefinible cuadrilla que sostiene el armatoste del poder.