La entrevista censurada a Ynestrillas en ABC
Mediterráneo Digital ha querido mantenerse fiel desde sus inicios (allá a mediados del ya parece que lejano otoño de 2010), y más allá de puntuales axiomas ideológicos naturales, a su fehaciente compromiso con la libertad de prensa como esencia básica de todo periodismo independiente. Un pilar tan fundamental entre los postulados informativos como escaso en la tan tristemente politizada vida mediática del siglo XXI en nuestro país.
Esta segunda semana de junio, y cuando la actualidad de España se debate entre los efectos del tan temido rescate económico y los vestigios futbolísticos de 'la Roja' en la Eurocopa, al otro lado del antiguo telón de acero, la redacción editorial de MD da un paso todavía más lanzando un nuevo órdago sobre la mesa y atreviéndose a publicar lo que las tribunas editoriales de la 'prensa seria' nos intentan ocultar: la entrevista censurada al que ha sido, sin duda, uno de los últimos grandes tótems del patriotismo nacional desde la muerte del General Franco, el dirigente falangista Sáenz de Ynestrillas.

Una charla personal, supuestamente enfrascada y planteada dentro del marco de un reportaje sobre la demonizada 'extrema derecha' española, que el diario de uno de los gigantes del mass media estatal, el Grupo Vocento, decidía apartar de sus páginas sin más explicación aparente que la callada por respuesta. Tan sorprendente como éticamente reprobable. Un falso corporativismo de prensa en el que no vamos ni queremos mucho menos participar. Nos traicionaríamos a nosotros mismos.
Intentar ocultar las palabras del principal protagonista de una entrevista porque se crea (con veracidad o sin ella) que no encajan dentro de la línea política editorial del medio, abre un debate que va muchísimo más allá de cualquier casuística puntual y nominativa. ¿Debe interferir el periodista y ser capaz de dilucidar que declaraciones deben o no llegar hasta sus potenciales lectores? ¿Es el redactor un simple transmisor de la noticia o forma parte implícita de todo un proceso de complicados engranajes que busca como único fin un muy determinado objetivo? ¿Se ha perdido definitivamente la esencia más pura de las ciencias de la información, basadas en la imparcialidad, la veracidad y el rigor en pos de este sálvese quien pueda que marcan los designios publicitarios en la crisis del sector?
No queremos ni es nuestra intención sentar cátedra ni interferir en la política editorial del Diario ABC. Ni es nuestro cometido ni nuestra función. Dios nos salve. Desde la cada vez más potente tribuna de prensa que nos confiere esta correa de transmisión mediática, aspiramos y nos damos por satisfechos simplemente con poner en conocimiento del público la existencia de una censura que jamás se hubiese podido filtrar desde el pacto de 'no agresión' implícito y siempre latente entre redacciones.
Si en el marco de una entrevista el director editorial de marras se cree en la potestad de decidir que es o no 'políticamente correcto' que llegue hasta sus lectores (no perdamos de vista ni olvidemos que esto, aunque mantenido muchas veces a través de subvenciones públicas, no deja de ser una empresa privada), deberemos ir pensando seriamente en dejar de ponerte la apostilla de información. Por una simple cuestión de honestidad y decencia. Ya se plasmaba en algunos muros de las en antaño admiradas Facultades de Periodismo de nuestro país: 'desde que la información empezó a dar dinero, el periodismo se convirtió en un negocio'. Pues eso mismo. Si el siempre recordado maestro Matías Prats levantara la cabeza...
[Mediterráneo Digital.com publicará el próximo viernes 15 de Junio la entrevista íntegra censurada por el Diario ABC al dirigente falangista Ricardo Sáenz de Ynestrillas]












