Durante mi instancia como preso preventivo en la cárcel de Navalcarnero durante diez meses, he podido observar y constatar un conjunto de situaciones, comportamientos que ponen en evidencia las carencias del sistema penitenciario.
Han pasado algo más de seis meses de la llegada al poder de Pedro Sánchez, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, y el caos es ciertamente una verdad incuestionable. En estos momentos, se está produciendo un desastre a la griega, pero de forma ultra rápida. Algo que no nos podemos permitir. Por ello, el periodo en el Gobierno del presidente okupa se podría resumir en caos, inestabilidad, purgas estalinistas, despilfarro público, colaboracionismo con el secesionismo, sectarismo e ignorancia en todos los niveles. Vamos un auténtico esperpento sin la menor duda, que evidentemente ha comportado un año fatal para la economía española, repercutiendo terriblemente en la bolsa y provocando un aumento muy notable de la deuda pública sin apenas notarse en el bolsillo de los contribuyentes.
Esta mañana desayunando en una cafetería, mientras ojeaba el diario local, por pocos me da un ataque de ira, cabreo y ansiedad, al ver las ridículas penas que están aceptando los acusados que se están declarando culpables, convictos y confesos, en el llamado “caso Plaza”, el mayor latrocinio de dinero público en Aragón: unos 180 millones de euros que se dice pronto, o 30.000 millones de las antiguas pesetas…
Acaso lleve a equívoco el título porque, evidentemente no se refiere a la izquierda moderada y tolerante. Lo de tarada es como afectada por alguna tara mental o laguna en su cerebro le impide reconocer la realidad, manipulándola, tergiversándola y, por supuesto, a su favor. O quizás que muchos políticos son mezquinos en grado sumo con rasgos psicopáticos de nula empatía en su realidad.
El pasado 6 de Diciembre, cuando se cumplían 40 años de la aprobación en referéndum de la llamada Carta Magna, he vuelto a clamar, casi en el desierto, que “la Constitución destruye la Nación”, por lo tanto, de la Constitución de 1978, que es, evidentemente, parte del problema, es imposible que salga solución alguna al gravísimo problema actual de la destrucción de España que padecemos.
Todos los que presumíamos que VOX iba a tener un crecimiento limitado nos estábamos equivocando. El último sondeo, que le otorga un 13% de los votos y de 43 a 45 escaños parece confirmarlo: el resultado electoral más espectacular en España para un partido catalogado como "extrema derecha".
Esto de los discursos del rey y su análisis con lupa el día 25 tiene su explicación en que al no haber noticias de mayor enjundia hay que echar mano a Palacio y como no es el caso de ponerse a hablar de las comilonas de la víspera, pues el tema se comenta.