Un pícaro en La Moncloa

La azarosa historia de Pedro Sánchez ha sido objeto de asombro, admiración, indignación o censura, dependiendo de quién la haya comentado o del aspecto de su biografía tomado en consideración. Sin duda, es notable la hazaña de un individuo que, pese a que sus conocimientos -es célebre su referencia a Soria como la ciudad natal de Antonio Machado-, calidad moral -notable su intento de montar un pucherazo en el Comité Federal del 1 de Octubre de 2016-, dotes intelectuales -su tesis doctoral es un ejercicio extremo de banalidad combinada con plagio- y trayectoria política -un diputado segundón entrado en el Congreso de rebote- no parecían en principio llamarle a altos destinos, ha llegado nada menos que a la Presidencia del Gobierno. La explicación de este singular suceso, como la de tantos fenómenos naturales, sociales o humanos, no es única y debe buscarse en varios planos.


















