Nazionalistas; por Ricardo Sáenz de Ynestrillas

En estos días se siguen escuchando proclamas y reivindicaciones nazionalistas en Cataluña. Afirmaciones como la de que "Cataluña es de y para los catalanes". Y la pregunta inmediata que surge es "¿y quienes son exactamente los catalanes?"
1. ¿Los nacidos en Cataluña?
2. ¿El resto de los españoles que viven en Cataluña?
3. ¿Todos los que vivan allí al margen de su origen y nacionalidad?
4. ¿Todo el que pase por allí en algún momento?
5. ¿Los nacidos en Cataluña al margen de donde vivan?
6. ¿Qué clase de criterio etnicista y excluyente es el que alude a "Cataluña para los catalanes"?
7. ¿Cuantas generaciones de catalanes son precisas para acreditar la verdadera pureza racial?
8. ¿Cuánto tiempo de residencia en necesario para poder considerarse catalán?
9. ¿Es necesario entender y hablar el catalán o, en caso de los magrebíes, es irrelevante?
A lo largo de mi vida he tenido que escuchar también muchas veces el "márchate a tu pais", proferido desde Cataluña o desde cualquier otra tierra española pero, ¿cuál es mi pais? Porque si Castilla no es España, ni tampoco Galicia ni Extremadura, Andalucía, Navarra o Vascongadas, ¿qué es España? ¿A qué "país" me vuelvo? ¿Quizás España no existe?
Esta es la cuestion: España, para existir, debe representar un proyecto común que aglutine a toda la realidad pluricultural de las tierras que la forman. Desde abajo hasta arriba, federalmente. Desde el municipio y la comuna (pasando por comarcas y merindades) a las viejas Coronas de la España de los Austrias.
España No es un agregado de tierras o personas. Es una Causa común, una empresa que aglutina personas y voluntades, que deben ser auto gestionadas y libremente federadas, para remar juntas en la misma dirección. O no será nada.
Pero España NO pertenece a los españoles como objeto patrimonial de la misma manera que Cataluña no pertenece a "los catalanes" como parte de sus bienes materiales. Continuar con ese silogismo absurdo sería asumir que, el gobierno de turno, la oligarquía del momento, bien podría parcelarla y vender cada parcela al mejor postor, privado o público. O a cualquier otro país del mundo.
Los ciudadanos de cada pueblo recibimos nuestra tierra, en el seno de un proyecto común, en usufructo. No podemos ni enajenarlo, ni liquidarlo ni romperlo. No es nuestro. No nos pertenece. Es un legado histórico que transmitir a las generaciones venideras. Entender lo contrario es xenofobia y racismo. Es sembrar la desigualdad, la insolidaridad y el egoísmo. La indiferencia y la marginación en función de la pureza racial de cada ciudadano ario nazionalista.
Y si esto es así, ¿qué diferencia existe entre el proyecto de A. Mas y el de A. Hitler en la Alemania Nazi?
Ricardo Sáenz de Ynestrillas Pérez












