España sobrevive, pero está en peligro
Terremotos, huracanes, avalanchas, descargas eléctricas, pedriscos, lluvias torrenciales, fuegos devastadores, sequías y basura en cantidades industriales en tierra y agua, envenenan nuestro planeta. Occidente en general y Europa en particular, han abandonado los valores fundamentales de la vida y la historia que la hicieron espejo de democracia, dignidad, igualdad y libertad. España, sobrevive a la alianza de civilizaciones, a la sociedad multicultural, al desgobierno, al buenismo, al fanatismo feminista, a los ataques que provienen de dentro de nuestro territorio con los nacionalistas y a la presión de los que llegan de fuera sin intención alguna de integrarse. Los antisistema campan por sus fueros okupando inmuebles públicos y privados con manuales facilitados por afiliados en las instituciones para que sea más difícil el desalojo. Los vándalos destrozan mobiliario público y privado ensuciando los pueblos y ciudades ante la pasividad de las autoridades, locales, autonómicas y nacionales, que sólo velan por sí mismos. La mayoría de las personas nos conmocionados por las amenazas y atentados islamistas... ¿Por miedo? Seguramente. En muchos países europeos, y respecto a la invasión a causa de las fronteras abiertas, podríamos citar aquello que dice : «era la vida gozando de la vida cuando... llegó el terror». En la política migratoria no existen ideas claras, y ya estamos asistiendo al ocaso de la civilización, porque la falta de unidad patriótica, la escasez de valores y la ausencia de una buena legislación, son un hecho irrefutable. Todo ello lo saben los de más arriba, ciudadanía y políticos, pero repito, la falta de unidad patriótica es un lastre.













