Arrebatarles la razón, su razón

Es inconcebible en cualquier sociedad medianamente formada, que se meta a todo el mundo en el mismo saco de podredumbre y falsedad, en el que algunos se han ganado estar por méritos propios, pero donde otras tantas personas interesadas o vinculadas con lo público, ni se merecen, ni tendrían que verse salpicadas en modo alguno. Pero claro, ¿quién puede arrebatarle la razón a ejércitos de orcos socialistas y comunistas instruidos en su sofá a fuerza de show televisivo con aspecto de debate?¿Y quién es capaz de contradecir a los nuevos catedráticos progres de redes sociales compradas por las élites? ¿Y a los papagayos de grupos y páginas que, como fans enfervorizados de PSOE y SUMAR, no lanzan ni por asomo informaciones rigurosas, contrastadas, y sin rastro alguno de falacia o demagogia? Soy el primer indignado en ver cada día un informativo o leer un periódico, y de ver como responsables públicos tratan con desdén a los ciudadanos. Los hay que mienten, engañan, o manosean sus voluntades. Sí, es cierto. Sin embargo, también veo a gente honesta, a políticos responsables, a gente agradecida, seria y consecuente con lo que dice y con lo que hace, y eso sólo ve en parte de la derecha y de la ultraderecha. Lo que también da risa es ver mensajes sociatas y podemitas que poco tienen que ver con lo que es el avance de un país en lo social, económico, cultural y educativo. ¡Es que esos mensajes no son ni medianamente razonables! Todo ello es sin duda el principal motivo que ha convertido a una cifra importante de indignados, protestones o desencantados en falsos sabios conocedores de la política, la gestión pública y del derecho penal... Y existe el peligro continuado de que un partido de izquierdas se sustente en verdades parciales e interesadas, sesgando parte de realidad y con el descaro de anteponer su verdad a la del resto.