Falso proceso de recuperación
En el falso proceso de recuperación económica que desde hace años puso en marcha el Gobierno central de Pedro Sánchez, hay tres protagonistas principales y un cuarto olvidado que, digamos, es la víctima. Uno, el citado Gobierno, que hace fluir el dinero público al número dos, que es la banca. El tercero son los ayuntamientos, que se acaban de sentar a la mesa del festín, y han ido recibiendo creo que más de 8.000 millones de euros. La dirección del flujo económico es, por lo tanto, Gobierno, bancos y ayuntamientos. ¿Y qué pasa con los empresarios? No me refiero a las grandes empresas, que juegan este partido en una división de honor aparte, me refiero por ejemplo al pequeño constructor que hace reformas de pisos y pequeños contratos en los ayuntamientos y que ve que éstos no le pagan. Este pequeño empresario está abocado al descenso de categoría sin jugar ningún partido, porque los ayuntamientos aplazan 18 o 20 meses la deuda contraída con él o sencillamente dejan de pagarle. Esta víctima de la trituradora le debe al banco, pero no le puede pagar porque su deudor, que es el Ayuntamiento, del que es proveedor, no le paga, a su vez. ¿No sería más razonable que en estos procesos de recuperación el banco le adelantara la deuda municipal y el Gobierno central repusiera estas cantidades al banco, detrayéndoselas a los municipios? Esta víctima tiene que cerrar la empresa por quiebra y mandar al paro a ocho o diez trabajadores, que multiplicados por los 6.000 o 7.000 ayuntamientos de España construyen las autopistas de las colas de las oficinas de desempleo, y que es la única que podría aliviarlas si alguien le pagase.













