Interior retira la escolta a Sarah Santaolalla al comprobar que el peligro es «inexistente»

La seguridad de Sarah Santaolalla ha dado un giro de 180 grados. La Policía Nacional ha decidido retirar el servicio de escolta dinámica del que disponía la tertuliana tras una nueva evaluación de riesgo que reduce la amenaza sobre su persona de nivel «medio» a «bajo».

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La decisión, basada en informes de inteligencia, supone un cambio significativo en su protección, aunque no implica una retirada total de medidas de seguridad.

De escolta permanente a contravigilancia

A partir de ahora, Santaolalla pasará a un sistema de contravigilancia, una modalidad mucho más discreta en la que no contará con acompañamiento constante.

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Bajo este nuevo esquema, la tertuliana deberá comunicar a las autoridades su agenda y los actos públicos a los que tenga previsto acudir. Será entonces cuando la Brigada Central de Escoltas determine si es necesario desplegar agentes en puntos concretos.

Este modelo se centra especialmente en la vigilancia de zonas sensibles como el domicilio o los lugares de trabajo, con presencia policial no visible destinada a detectar posibles amenazas.

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Una decisión basada en informes policiales

Fuentes de seguridad explican que este tipo de revisiones son habituales y se fundamentan en informes de inteligencia actualizados que analizan la evolución del riesgo.

En el caso de Santaolalla, los indicadores que motivaron la protección inicial habrían desaparecido, lo que ha llevado a rebajar el nivel de amenaza y adaptar el dispositivo de seguridad.

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La retirada de la escolta permanente suele ser, además, el paso previo a la eliminación total de la protección.

Polémica por el uso de recursos públicos

La concesión de escolta a la tertuliana había generado controversia tanto dentro de la propia Policía como en la opinión pública.

Diversas fuentes han criticado la asignación de agentes de la Brigada Central de Escoltas a una figura mediática, especialmente en comparación con la falta de protección física para víctimas de violencia de género con riesgo acreditado.

«Es difícil justificar este despliegue cuando hay casos más graves sin cobertura», señalan voces críticas dentro del cuerpo.

El origen: el incidente con Vito Quiles

El dispositivo de seguridad se activó tras un altercado con el periodista Vito Quiles, un episodio que generó gran repercusión mediática.

Sin embargo, los informes posteriores confirmaron que no hubo agresión física ni lesiones, lo que llevó a algunos expertos a considerar la medida como «excesiva» o incluso «preventiva en exceso».

Ahora, con la situación estabilizada, la Policía ha optado por normalizar la protección de Santaolalla, eliminando la escolta permanente y limitando la vigilancia a casos puntuales.

La escolta de Sarah Santaolalla nos cuesta a todos los españoles 12.000 euros públicos al mes