Adif limita a 160 km/h la velocidad del AVE Madrid-Barcelona

ADIF ha decidido reducir a 160 kilómetros por hora la velocidad máxima en un tramo del AVE Madrid–Barcelona que había sido señalado desde hace meses por los maquinistas debido a fuertes vibraciones durante la circulación de los trenes.

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La medida se adopta solo dos días después del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha dejado 39 muertos y 125 heridos, y llega tras las denuncias formales presentadas por este colectivo el pasado mes de agosto, en las que alertaban de anomalías persistentes en la infraestructura.

Vibraciones reiteradas y advertencias previas

Según fuentes del sector ferroviario, los maquinistas venían alertando de vibraciones anómalas a velocidades elevadas, un indicio que suele estar relacionado con defectos en la geometría de la vía, el balasto o la superestructura ferroviaria.

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Estas advertencias habrían sido comunicadas de forma reiterada a ADIF, sin que hasta ahora se adoptaran restricciones generalizadas de velocidad en el tramo afectado.

Una decisión tras el impacto de Adamuz

La limitación a 160 km/h se produce en un contexto de máxima tensión en la red de Alta Velocidad, tras el accidente de Adamuz, que ha reabierto el debate sobre el estado del mantenimiento, la respuesta a las alertas técnicas y la gestión de la seguridad ferroviaria.

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Fuentes técnicas subrayan que reducir la velocidad es una medida preventiva, destinada a disminuir las solicitaciones dinámicas sobre la vía cuando existen dudas sobre su comportamiento a alta velocidad.

El corredor más importante, bajo restricciones

El eje Madrid–Barcelona es el corredor de Alta Velocidad más importante de España, tanto por volumen de viajeros como por número de circulaciones diarias. La imposición de restricciones severas de velocidad en este trayecto no es habitual y refuerza la percepción de que la infraestructura opera bajo un nivel de exigencia muy elevado.

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Esta limitación se suma a otras medidas recientes, como la reducción a 230 km/h impuesta días atrás por motivos de seguridad en el mismo corredor.

Maquinistas: “la detección existe, la corrección llega tarde”

Desde el colectivo de maquinistas insisten en que las incidencias se detectan y se comunican, pero denuncian que la corrección suele demorarse, especialmente en un contexto de tráfico intenso y recursos de mantenimiento limitados.

“El sistema funciona hasta que deja de hacerlo”, resumen fuentes del sector, que reclaman intervenciones estructurales y no solo medidas reactivas tras accidentes graves.

Seguridad bajo el foco

La decisión de ADIF vuelve a situar bajo el foco la política de mantenimiento de la Alta Velocidad española, especialmente después de que España invierta muy por debajo de otros países europeos en conservación ferroviaria, pese al aumento constante del tráfico.

Mientras avanzan las investigaciones sobre Adamuz, la restricción en el AVE Madrid–Barcelona refuerza la sensación de que las alertas técnicas estaban sobre la mesa y de que las decisiones llegan cuando el sistema ya está bajo máxima presión.